Intentan rescatar restos del ITATA

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En el Centro Cultural Palace, se desarrolló el segundo conversatorio patrimonial de Coquimbo. Tema  fue «El Hundimiento del Vapor Itata, el mayor naufragio de la historia naval chilena». A cargo de la actividad estuvo Celso Castillo Baeza, investigador y experimentado buzo comercial  y deportivo.
Este buque se hundió el 22 de agosto de 1922  a más de 20 km de la costa de Los Choros.  Esta embarcación zarpó desde Valparaíso rumbo al norte para abastecer las salitreras. En Coquimbo se embarcaron más de 400 pasajeros y polizontes.
De acuerdo a la información disponible, se pudo determinar que el Itata llevaba en sus bodegas 4.007 sacos de cemento y 3.900 sacos de cemento en popa, 1.300 fardos, 500 cajones de surtido, 600 bultos que debía entregar en diversos puertos, 162 barriles de vino, 500 sacos de cebada, 213 vacunos y 500 corderos.
Al llegar al sector denominado «Las Alturas de Coquimbo» donde la superficie del mar puede sufrir variaciones repentinas, se produjeron  grandes olas que alteraron y desestabilizaron

la carga viva, por lo que el navío naufragó. Fallecieron 374 personas, compuestas en su mayoría por familias completas; solo sobrevivieron 26 varones.
Hace unos años, un grupo de profesionales de la región, con apoyo de la Universidad Católica del Norte, inició la recuperación patrimonial de esta tragedia marítima y que pretende verse plasmada con el hallazgo de sus restos los que estarían a más de 200 metros de profundidad.
«Lo que podríamos encontrar es el casco del Itata que es de fierro, tiene 98 metros de eslora. Además, se puede encontrar carga, loza, utensilios que llevaban. En cuanto a los restos orgánicos no sabemos lo que podríamos encontrar. Sí creemos que los huesos más gruesos pueden estar ahí porque a mayor profundidad hay menos degradación de la materia orgánica. Si consideramos la tecnología que esta búsqueda implica es súper difícil. Por las profundidades a las que está, no hay empresas privadas que puedan hacer ese trabajo, porque ellas siempre trabajan desde los 200 metros hacia arriba. Pero acá como es más profundo, estos equipos sólo los tiene la Armada», indicó a LA REGION, Carlos Cortés, biólogo  de la UCN.
Este grupo también logró la reedición de un libro que da cuenta de los escalofriantes relatos de los 26 sobrevivientes que lograron llegar hasta la playa de Los Choros. Todo el material recopilado hasta ahora formará parte también de un proyecto audiovisual  «La catástrofe del Itata».
«Una expedición para buscar un naufragio es caro. Y necesitamos equipos que puedan operar en las profundidades donde está el Itata. El tema es que como no hay la seguridad de hallarlo y no hay una política en torno el patrimonio arqueológico subacuático, pudimos conseguir que la Armada nos apoyara, considerando la importancia que tiene este naufragio que ha sido el que más vidas ha cobrado en Chile. Este vapor tiene una serie de valores, históricos, políticos y sociales. Hemos cubierto un 30 por ciento del área de búsqueda, porque han sido pasadas de entre tres y cuatro horas. Nosotros calculamos que para poder encontrarlo vamos a requerir unos dos días», indicó Ricardo Bordones, gestor.
Esperan que antes de fin de año se pudiera realizar, con el apoyo de la Armada, una nueva búsqueda en la zona de unas 15 millas donde se habría hundido el Itata.

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