Más de 27 años conservando el patrimonio agrícola y la flora chilena

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10Muy pocas personas que en la comuna de Vicuña y en pleno Valle de Elqui se encuentra el Banco Base de Semillas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA). En este lugar, enclavado literalmente en un cerro, se preserva y resguarda el material genético de aquellas especies clasificadas como amenazadas o en peligro de extinción, endémicas, y de importancia alimentaria para el país. Si en nuestro país ocurriera una tragedia de proporciones, incendio, guerra u otro fenómeno que hiciera desaparecer algunas o muchas de las especies agrícolas y flora nativa presentes en nuestro país, gracias a este Banco Base se podría trabajar en su recuperación. Actualmente, es el centro de conservación ex situ de recursos genéticos más importantes del país en términos de infraestructura y número de especies conservadas. «En Banco de Semillas se inició en el INIA el año 1990 como parte del programa de Recursos Genéticos donde se crea un red de banco de semillas. Este es el principal o base, que tiene el objetivo de la preservación de largo plazo, es decir, aquí los materiales van a estar aquí para ser guardados para ser preservados, a diferencia de los que ocurre en los otros tres que están en Santiago, Temuco y Chillán, que tenían como objetivo el multiplicar, renovar, es decir, un trabajo más activo con las semillas. El objetivo de este banco era netamente agrícola, y con eso se realizaron expediciones de colectas y se comenzó a armar este banco para respaldar todo el material gené- tico en forma de semilla que estaba en el INIA», indicó a LA REGIÓN Ana Sandoval, profesional de gestión técnica del Banco de Semillas. Es así como en este lugar se pueden encontrar imBanco Base de Semillas: Más de 27 años conservando el patrimonio agrícola y la flora chilena Gracias a este bunker, ubicado en la comuna de Vicuña, si en Chile ocurriera una tragedia de proporciones, incendio, erupciones volcánicas, incluso una guerra, muchas de las especies agrícolas y flora nativa del país podrían ser recuperadas gracias al material genético que allí se resguarda. portantes colecciones de recursos genéticos de cereales, leguminosas, hortalizas, frutales, forrajeras, oleaginosas y germoplasma de especies nativas, para uso futuro. Las semillas son almacenadas en cámaras de frío que tiene una capacidad para almacenar unas 75 mil bolsas y con ello se puede respaldar el material que viene de todos los bancos del país. Estas cámaras se encuentran a 20 grados bajo cero, y además tienen un control estricto de humedad que es dado por envases que son herméticos. El banco además cuenta con respaldo energé- tico que asegura su funcionamiento. El recinto cuenta también con laboratorios donde las semillas son preparadas para su conservación. FLORA CHILENA «A partir del 2002, se inicia una segunda línea de trabajo en el banco base con las especies silvestres. De esta manera se tiene un segundo objetivo que es conservar el patrimonio de la flora chilena, es decir, estamos hablando de todo tipo de plantas, que tienen uso actual, otras que lo tienen un uso conocido actual, pero que pueden ser utilizadas en el futuro. Todas estas plantas forman parte de patrimonio del país. Esta segunda línea permite que las semillas de las plantas silvestres también son conservadas, al igual que se había hecho 10 años antes con las especies agrícolas», indicó la profesional. El trabajo de preservación también se complementa con la propagación de especies nativas las que ocasionalmente son entregadas a la comunidad; juntas de vecinos, centros educacionales y organizaciones sociales. A través de esta iniciativa se busca dar a conocer las especies nativas para que puedan ser valoradas y protegidas por la comunidad. «Nos preocupamos que no sean sólo plantas nativas de Chile, sino que además sean propias de la zona, y acorde al lugar donde serán plantadas. Hemos entregado, por ejemplo, algarrobos, espinos, chañares, huinganes que son típicos de esta zona y también arbustos como el carbonillo o la alcaparra que son propios de nuestros cerros», dijo Ana Sandoval. El Banco Base posee una unidad de propagación de plantas que consta de tres invernaderos los cuales están enfocados también en la producción de plantas para proyectos. «La importancia de propagar este tipo de plantas es porque hoy en día no son tan abundantes como lo fueron en el pasado, especies que pudieron ser típicas de nuestra zona, pero hoy cuesta verlas, hay que llegar a cerros lejanos para poder encontrarlas. Entregar estas especies nos permite acercar la flora hacia la comunidad en general» sostuvo la experta. Se han entregado más de 1.500 plantas de 32 especies distintas entre los años 2014 y 2017, muchas de las cuales se puede ver hoy hermoseando espacios públicos y comunitarios.

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