Víctima de abusos se verá cara a cara con el ex arzobispo Francisco Cox

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La llamada que le hizo la PDI lo estremeció. Desde entonces, Hernán Godoy se levanta y acuesta pensando en lo que ocurrirá ese 19 de diciembre cuando enfrente al ex sacerdote Francisco José Cox por primera vez en un careo, en Santiago, después de 34 años.

Fue hace un poco más de un cuando se decidió a hacer justicia. Armado de valor llegó a los tribunales y puso una querella en contra de los abusos cometidos por el ex obispo de La Serena, entonces en Alemania, en la ciudad de Vallenar, al cuidado de la comunidad de Schoenstatt.

De aquella vez han pasado muchas cosas. Y positivas. Aunque no exentas de temor, porque el hecho de que sea juzgado por la justicia antigua hace que todo este proceso sea mucho más lento «y hermético».

Sin embargo, «todo va avanzando», dice. Y cuenta que hace unos días «informalmente me llamó la PDI antes de ser notificado por el ministro para preguntarme si podía viajar a Santiago y si bien me cuestioné porqué tengo que ir yo, al final esto es parte del proceso y a donde me digan iré, porque se trata de cooperar con esta causa y echarle para adelante siempre. Me mostré dispuesto a asistir, así que ahí estaré».

Después de mucho tiempo, y de espera, a Hernán le llegó el momento.

«Conversé con Abel Soto –otra víctima de Cox que estará presente ese día- y está tranquilo esperando ese momento, que además es muy reparatorio –en parte- en el sentido de poder no decir delante de las cámaras o en algún programa de televisión las cosas que me pasaron, sino que tener la posibilidad de expresar todo este dolor que llevo adentro, todo este mal recuerdo y decírselo a su cara, al mismo victimario».

A sus 47 años se le ve tranquilo. No obstante, reconoce que volver a verlo le intimida.
«En el fondo existe un poco de nervio, ansiedad y un montón de cosas, porque es trascendental este hecho. Hace casi 30 años que no veo a Cox y para mí será un momento crucial, muy importante en el proceso de esta querella, que en el fondo ha sido larga, pero estoy tranquilo porque la justicia está trabajando».

Una llamada…

Esa llamada a Hernán le cambió su vida. Y aunque tiene el apoyo de su entorno y amigos, no existe una noche «en que no me acueste, cierre los ojos y piense cómo voy a llegar ese día, cómo será ese momento o cómo lo veré por primera vez después de tantos años», relata.

Es que, asegura, «los abusos pasaron hace 34 años y después de lo que me ocurrió, cuando lo veía, trataba siempre de esconderme por temor. Pero ese niño ya no está y ahora se enfrentará a Hernán hombre y espero decirle muchas cosas en la cara, recordar cada momento que fui creciendo y que lo tenía como fantasma».

También quiere estar ahí por todos aquellos que siguen sufriendo ese dolor.
«Por todos los que no han sacado la voz y poder decirle las cosas en su cara, en homenaje a estas personas y a este joven de Chillán que se quitó la vida justamente por toda esta situación. Así que va para todos ellos y porque Cox tiene que pasar por este momento. Es que si le queda un poco de vergüenza debe sentirla».

Bien sabe Godoy que una cosa es decirlo hoy y otra muy diferente es enfrentarlo cara a cara. De dicho al hecho…
«Por supuesto que lo tengo claro y de verdad que es un momento muy importante, pero hay que enfrentarlo. Espero tener la fuerza para estar frente a él y que ojalá no sea un retroceso en el tema de sanación que hemos ido teniendo, porque cada paso que vas dando, cada visita a los tribunales, a la PDI, cada cosa que va ocurriendo y que vas observando, es un proceso que se está moviendo, que está actuando para poder llegar a la verdad de todo esto. Todo esto será una gran avalancha para mí, el poder estar frente a frente con Cox. Y claro, no digo que no me intimida la situación y que no hay sentimientos encontrados, porque claro que los hay. Y he sentido hasta un poco de temor, pero a la vez también ganas de decirle muchas cosas, así que ahí estaremos dando la cara».

Me siento privilegiado

Aunque aún no le confirman la hora y el lugar, para Godoy lo importante «es que se respeten nuestros derechos y podamos estar acompañados por nuestros abogados y de mucha gente, que sería lo principal. Espero que la agrupación Juan XXIII, que me ha acompañado durante todo este tiempo acá en La Serena, pueda estar conmigo ese día. Parte de la red de sobrevivientes de Chile también estará, y espero que haya mucha cobertura, que se muestre en todo Chile, dado que ese día no creo que se puedas olvidar, así que como nunca nosotros hemos podido olvidar lo que ocurrió en el arzobispado con él».

Se están cerrando etapas y el trabajo de la justicia lo tiene conforme.
«Había tenido la esperanza de que antes de fin de año esto pudiera traer luces y así fue, pues confié en el trabajo del ministro (Christian Le Cerf Raby) que está desarrollando y que mi caso no lo ha dejado de lado. Cuando lo visité hace un tiempo me dijo ‘estamos trabajando’ y me mostró la carpeta y así ha sido, así que por ese lado estoy súper conforme, porque pese a que el caso lo tomó la justicia antigua se está trabajando».

Desde que salieron a la luz los primeros casos de abusos por parte de sacerdotes en el país, muchos han quedado en el olvido. Por eso, Godoy se siente un privilegiado «dentro de las víctimas, porque son muchos los que han denunciado y solamente ha avanzado el caso Karadima y ahora está avanzando el caso Cox, pues en otros, como los maristas, nada se ha hecho…».

Temor de que no llegue…

La pesadilla para Cox comenzó el 13 de octubre del año pasado, cuando el Papa Francisco lo despojó de su estado clerical. Entonces se inició una lucha porque regresara «y así enfrentar la justicia», como los Padres de Schoenstatt así lo han señalado en más de una ocasión.

Hoy se encuentra en algún lugar del país y en un estado no muy bueno de salud, a tal punto que «no entiende la magnitud de la situación», según explicó a este medio su abogado.

Es por ello que existe un cierto grado de temor de que Cox no asista ese 19 de diciembre.
«Existe la opción de que Cox no se presente por su estado de salud, pero no quiero tener un bajó en esa ansiedad y pensar en que ellos pueda ocurrir. Cada día que pasa, que despierto, va quedando menos. Y claro, es muy probable que se la saque por enfermedad, pero ojalá Dios quiera que no ocurra esto y pueda presentarse ese día».

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