El oficio presentado por LISERCO ante la Seremi de Transportes, fechado el 24 de marzo, plantea subir desde el 1 de abril algunos recorridos de la conurbación a $920 y otros a $820, argumentando que las alzas de combustible hacen insostenible seguir absorbiendo esos costos. Frente a ese escenario, la Asociación de Usuarios del Transporte salió a rechazar la medida y advirtió que el impacto volvería a recaer directamente en quienes usan a diario las micros entre La Serena y Coquimbo.
Por Joaquín López Barraza
Felipe Barraza, presidente de la entidad, fue categórico. «De justo no tiene nada», afirmó, junto con sostener que el reajuste sería «un atentado contra el bolsillo de la familia». A su juicio, el problema no es solo el alza puntual del combustible, sino la forma en que el sistema termina resolviendo sus mayores costos: cargándolos al usuario. «Cuando sube el precio de algo, difícilmente baja», remarcó.
El dirigente también cuestionó el monto planteado para algunos tramos. Señaló que si ya los $800 eran una tarifa alta para muchos usuarios, llevar ciertos recorridos a $920 «no tiene nada de razonable». En esa línea, sostuvo que entre los pasajeros existe una sensación acumulada frente a este tipo de reajustes: «siempre hay una excusa para subir el pasaje», ya sea por combustible, repuestos o mantenciones, sin que ocurra lo contrario cuando bajan otros costos.
Sin embargo, Barraza insistió en que la discusión no debiera agotarse en si el alza se autoriza o no. A su juicio, si se pretende cobrar más, al menos debieran exigirse mejoras concretas en el servicio. Entre ellas mencionó mejor trato a los usuarios, mayor frecuencia, horarios más amplios y una fiscalización efectiva que permita corregir incumplimientos que, según dijo, siguen siendo parte de la rutina del sistema.
En ese punto, puso especial énfasis en el trato a estudiantes y en los horarios de funcionamiento de las líneas entre La Serena y Coquimbo. Según planteó, no puede seguir ocurriendo que alumnos con TNE sean discriminados o que los últimos servicios terminen demasiado temprano para quienes salen tarde de clases o del trabajo. «A las 11 de la noche ya no encuentra ninguna micro», señaló al referirse a estudiantes vespertinos y otros usuarios que siguen movilizándose después de las 21:00 horas.
































