Aunque ya han transcurrido más de dos semanas desde el sistema frontal que afectó a las 15 comunas de la región, sus efectos continúan golpeando a diversas comunidades rurales. Una de ellas es La Apatitas, ubicada en el sector El Sauce, en Pan de Azúcar, Coquimbo.

Por René Martínez Rojas

Porque en el lugar todavía existen familias aisladas, caminos gravemente dañados y vecinos que no han podido recuperar sus vehículos debido a los socavones y al deterioro de las rutas por la bajada de quebradas.

A esta situación se suma la falta de acceso al agua potable, ya que debido al mal estado de los caminos, los camiones aljibe municipales no han podido ingresar a algunos sectores, obligando a las familias a buscar alternativas por sus propios medios o depender de la buena voluntad de vecinos.

«Lo que hemos recibido como ayuda del municipio, en una primera instancia, fueron cerca de seis cajas de alimentos. Posteriormente, nos entregaron otras 30 cajas, que fueron distribuidas en distintos sectores rurales», cuenta Leonardo Ahumada, presidente de la Junta de Vecinos.

Ante la imposibilidad de que los vehículos municipales lleguen, los propios residentes se han organizado y han unido mangueras para llevar agua a familias que permanecen aisladas.

«El camión aljibe municipal lleva, al menos, dos semanas sin poder ingresar a algunos sectores. Las familias han tenido que abastecerse de agua por sus propios medios o gracias a la buena voluntad de algunos», explicó Ahumada.

Y señaló que la situación se vuelve aún más compleja por la dispersión habitacional del sector, puesto que las viviendas no se encuentran concentradas en un solo punto y, en algunos casos, existen familias que viven a varios kilómetros de sus vecinos más cercanos.

Quebradas
arrasaron

Uno de los sitios más afectados corresponde al denominado Fundo El Sauce, donde confluyen las aguas provenientes de la cuenca hidrográfica de Apatita. Durante el sistema frontal -cuenta el dirigente- el caudal atravesó distintos terrenos y viviendas, arrastrando enseres y destruyendo parte importante de los caminos.

«Todas las aguas de la cuenca desembocan en ese sector. Varias casas se vieron afectadas, porque el agua pasó de lado a lado, llevándose enseres y caminos. La situación de muchas familias sigue siendo compleja», detalló.

En tanto, en el sector Altos de Apatita, un grupo de residentes permanece en una ladera del cerro. Allí, la bajada de pequeñas quebradas también provocó daños en la ruta de acceso.

Maquinaria municipal ha concurrido al lugar para realizar trabajos de relleno y despeje. Sin embargo, los vecinos advierten que las intervenciones no han sido suficientes para recuperar completamente la conectividad.

Dificultades para
recibir atención médica

El deterioro de los caminos también ha afectado el acceso a la salud, especialmente para personas postradas y adultos mayores que requieren visitas médicas, pero las ambulancias han tenido dificultades para ingresar a los sectores más apartados.

El dirigente mencionó el caso de un matrimonio de enfermos crónicos cuyo vecino más cercano se encuentra a tres kilómetros. El camino que los conecta quedó parcialmente destruido luego de que la quebrada arrasara con parte de la ruta.