¡Lleve a luquita el mariscal!, esa era la propaganda que realizaba a viva voz por las laderas de las carpas el comerciante Sebastián Pizarro, quien junto a su padre Clemente Pizarro, seducía a los «damnificados» del festejo, con producto que prometía recupera al mas «encañado» por los brindis de la noche anterior.
«Yo vengo todos los años a vender comestibles, y al pasar el tiempo uno se da cuenta que es lo que tiene mas salida y como el coquimbano es bueno para el marisco y en el día post caña, los que festejaron, necesitan reponer fuerzas para seguir, (risas), y no hay nada mejor que un mariscal cocido que yo ofrezco y así los pillo antes que vayan a la caleta y me ha ido muy bien y la gente ahora hasta me espera, porque se hizo tradición».
































![[Opinión] La Señora de la Feria](https://www.diariolaregion.cl/wp-content/uploads/2026/08/8ee76708-0547-4f90-89a5-f4b5635e7c0c-218x150.jpeg)


