La situación de los residuos sólidos en la Región de Coquimbo ha entrado en una fase de «alerta». Actualmente, la zona depende casi exclusivamente del relleno sanitario El Panul, en la comuna puerto, que absorbe los desechos de más del 60% de la población regional. Sin embargo, su capacidad está al límite y su fecha de vencimiento es en 2030.

Por René Martínez Rojas

Ante este escenario, se está articulando una cartera de proyectos en conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Subdere y el objetivo, explica el gobernador regional Cristóbal Juliá, es transitar desde la lógica del simple «vertedero» hacia un moderno Centro Integrado de Residuos.

Expertos en busca
del terreno ideal

Actualmente, el proceso cuenta con la asesoría de la denominada «Red de Expertos» del BID, equipo técnico que acompaña la identificación del terreno y, fundamentalmente, la definición del modelo de negocio que regirá el nuevo centro.

Si bien los estudios de caracterización -que determinan cuánta basura se produce realmente en la zona- ya están finalizados, existía un vacío desde 2017 respecto a la ubicación del nuevo sitio, «y en ese punto estamos trabajando, pero sobre todo definir este año no solo la ubicación, sino también el modelo de negocios que finalmente va a operar el centro», cuenta.

Resalta el gobernador que se están evaluando variables críticas como la superficie, si tienen aguas superficiales, además de la cercanía a zonas pobladas, «y por eso estamos privilegiando, entendiendo que esto es una emergencia sanitaria, poder discernir sobre un terreno que contemple la menor cantidad de externalidades negativas. Sabemos que la ubicación de un centro integrado de residuos trae conflicto con las comunidades, por cuanto hemos avizorado la menor cantidad de problemáticas que podamos tener desde pendientes, fracturas geológicas, pertenencias mineras, accesibilidad, y esas variables son las que estamos trabajando con el BID».

Una solución
Biprovincial

Una propuesta técnica apunta a una solución integral que reconozca las diferencias geográficas de la zona. Para la provincia del Choapa, por ejemplo, se proyecta una solución particular debido a que maneja menos volúmenes.

No obstante, el grueso del proyecto se centra en una solución Biprovincial para Elqui y Limarí. Este modelo operaría bajo una red de estaciones de transferencia y bajo este esquema, «comunas más pequeñas como Vicuña recibirían los residuos de Paihuano y los desechos de Monte Patria llegarían a Ovalle, y desde Ovalle a este centro integrado», detalla.

En total, cinco alternativas que están elaborando y trabajando con el banco.
«La ubicación debe estar, por lógica, cercana a las comunas que más disponen residuos: La Serena, Coquimbo y Ovalle», señala Juliá, enfatizando que este sistema permitirá avanzar en la Ley REP (Responsabilidad Extendida del Productor), fomentando la separación en origen para que solo llegue al centro integrado aquello que no se puede valorizar.

Financiamiento y plazos

Uno de los puntos clave es el costo. Tomando como referencia el relleno sanitario de La Laja en la Región de Los Lagos (que costó cerca de $3.300 millones), desde el GORE se estima que, para las condiciones y volúmenes de la Región de Coquimbo, la inversión base sería de unos cinco mil millones de pesos.

Respecto al origen de los recursos, Juliá destaca que el trabajo con el BID plantea tres escenarios: «La primera es una inversión 100% pública, que es la menos viable por la complejidad de la operatoria; una segunda es inversión mixta, que no descartamos, y una 100% privada».

En cuanto al cronograma, la definición del terreno debería quedar zanjada en los próximos meses, «porque cuando ubicas el terreno todos los modelos de cuantificación de cuánta basura entra y la distancia, se centran bajo ese modelo. Y con esa ubicación deberíamos estar a finales de año partiendo con los estudios que tienen que ver con el terreno, con las calicatas y avanzar en la declaración de impacto ambiental, que es lo que más nos va a demorar».

Mientras se planifica el nuevo centro para 2031, los municipios de La Serena, Coquimbo y Ovalle deberán prepararse para modificar sus actuales contratos de recolección y disposición.

Al respecto, reconoce que la voluntad política de los alcaldes es clave, particularmente en Coquimbo, donde ya existe plena conciencia de que su actual relleno tiene fecha de vencimiento.