Lo que comenzó con un fuerte dolor de cabeza terminó, en menos de un día, con la muerte de Joaquín Miranda, joven de 19 años, padre de un bebé de ocho meses, junto a su pareja de 16 años y estudiante, cuyo caso hoy mantiene a su familia buscando respuestas sobre la atención que recibió antes de fallecer.
Por: Valentina Echeverría O.
Según relató su madre, Jocelyn Miranda, la pesadilla comenzó durante la madrugada del 18 de abril, cuando el joven presentó intensos dolores de cabeza y espalda. Cerca de las 10 de la mañana acudió al Hospital de La Serena y, tras varias horas de espera, fue atendido cerca de las 12:00 horas de la tarde y sometido a exámenes.
La mujer explicó que alcanzó a reunirse con su hijo mientras aún permanecía en observación y que, aunque se veía decaído, nunca imaginó el desenlace que ocurriría horas después. Mientras esperaban resultados, asegura que otro médico revisó los antecedentes clínicos y determinó darle el alta diciendo «no, está todo bien, tiene síntomas de influenza».
En medio de ese momento, Joaquín continuaba quejándose por el dolor de cabeza y pidió a su madre ayuda para vestirse antes de abandonar el recinto. Fue ahí cuando la madre cuestionó directamente que lo enviaran de regreso a casa. «Yo le dije al doctor ‘¿me lo va a mandar así para la casa?’, porque él apenas respiraba», recordó.
El alta médica se concretó cerca de las 17:30 horas. Sin embargo, al llegar a la vivienda, el estado del joven empeoró rápidamente. De acuerdo con el relato de la madre, comenzó con escalofríos intensos, dolor abdominal y cambios en el color de la piel, al punto de terminar tendido en el suelo, gritando producto del dolor.
Ante la gravedad del cuadro, Jocelyn aseguró que llamó tres veces a una ambulancia, pero nunca llegó. Finalmente, un vecino los trasladó hasta el SAR Raúl Silva Henríquez, de Las Compañías, donde Joaquín ingresó en silla de ruedas debido a su estado crítico.
Ya en el recinto asistencial, el joven comenzó a gritar por el dolor abdominal mientras era examinado por personal médico. Su madre recordó que la piel del abdomen presentaba una coloración extraña y que incluso quedaban marcas visibles al tocarla. «Empezaron a inyectarle cosas y él gritaba mucho de dolor, después salgo y llaman a la ambulancia, ahí me llama la doctora y me dice que estaba con un paro cardiorespiratorio y que estaban intentando salvarlo».
Y ahí me volví loca, no sabía qué hacer, me desesperé. Me dijeron que no podía subirme a la ambulancia con él, entonces me fui en un auto particular. Llegamos antes que él al Hospital de La Serena y ahí estaba el equipo médico esperándolo para reanimarlo, al final llegó y le dieron más paros»
Lo cierto es que Joaquín falleció pasada la una de la madrugada.
La madre sostiene que durante esas horas nadie lograba explicar qué había provocado el abrupto deterioro de salud de su hijo. «Era un niño sano, no fumaba, no tomaba, trabajaba, estudiaba y tenía un bebé de ocho meses», comentó.
Con el paso de los días, la familia asegura que comenzaron nuevas dificultades. Jocelyn afirma que documentos relacionados con la primera atención se extraviaron y que debió insistir reiteradamente para acceder a copias de los registros médicos y a la ficha clínica.































