La hermosa historia de Alexander Guerrero (34), residente de Punta Mira, que a pesar de haber visto en un comienzo truncada sus ganas de ayudar en las labores de rescate tras el terremoto, logró decir «misión cumplida». Y vaya de qué manera…

Por: Javiera Escudero

Un equipo de la Corporación de Salvamento y Rescate de la Región de Coquimbo (COSAR), logró traspasar la frontera de Cúcuta, con el objetivo de ayudar en labores de rescate tras el drama en el país caribeño. Como no tenían visa, gran parte de los «héroes sin capa» debieron regresar.
No obstante, una parte del grupo COSAR pudo ver con sus propios parte del desastre.
Los números son escalofriantes. Según el gobierno venezolano, han fallecido al menos 2.295 personas y que 11.267 resultaron heridas.6.461 personas han sido rescatadas por más de 4.000 brigadistas.
Por su parte, el equipo de las Naciones Unidas para la Evaluación y Coordinación de Desastres dijo que el despliegue de 3.000 rescatistas internacionales ha permitido salvar con vida a doce personas que quedaron atrapadas bajo los escombros.
Entre esos 3 mil solidarios aparecen los enviados de la zona de COSAR.
Alexander está emocionado, con el corazón en la mano. Es originario de Venezuela pero hace 10 años que vive en nuestro país, en la comuna puerto. «Tengo una hija chilena, así que Chile es mi hogar», cuenta al DIARIO LA REGIÓN.
COSAR es una ONG que no representa a bomberos. Es un equipo mucho más avezado donde participan profesionales del rescate de toda índole. No cualquiera puede de este selecto conjunto, por lo que hoy el solo hecho de haber llegado a su tierra natal, lo hace inflar el pecho de orgullo.
A pesar que se quiebra emocionalmente, saca fuerzas entre escombros que levanta y algunos llantos que se escuchan. «La verdad, tenía pensado venir en diciembre a ver a mi familia, porque tenía 10 años que no veía a mi papá. Tenía dos sobrinas que no conocía, y bueno, la verdad que no me esperaba volver a Venezuela en estas circunstancias», subraya el rescatista.
En el lugar, cuenta que el dolor desborda y la angustia de familiares con vícitmas se hace eterna.
«Las familias de verdad están muy destruidas, de hecho las personas que aún no consiguen a sus familiares se mantienen en el punto de búsqueda. (…) El trabajo es duro, hay muy pocas probabilidades de seguir encontrando vidas, pero de hecho ayer (miércoles), en un sitio que estábamos trabajando, sacamos cinco personas, y cuatro estaban fallecidas, y una niña, bueno, la sacamos con vida. De 4 añitos», dijo.

Los rescatistas porteños están bajo las órdenes del Sistema de Comandos de Incidentes, donde diariamente son asignados a distintas labores.