Inspección nocturna detectó adultos mayores con más de 10 horas de espera y pacientes aguardando hasta 99 horas por una cama. El ente regulador también cuestionó el hacinamiento y la falta de equipos clínicos en buen estado.
Un despliegue en terreno nocturno, sin previo aviso, realizado por un equipo de la Contraloría Regional a la Unidad de Urgencia del Hospital de Coquimbo, permitió verificar múltiples irregularidades en el funcionamiento de esas dependencias del centro asistencial, que afectan directamente a la atención de los pacientes.
La fiscalización, efectuada el viernes 26 de junio entre las 21 y las 00 horas fue encabezada por el contralor regional, Juan Pablo Leone, y un equipo de la Unidad de Control Externo de la sede regional.
Diez horas
En concreto, el ente fiscalizador detectó tiempos de espera para atención médica superiores a los máximos establecidos de acuerdo con la categoría de priorización, y adultos mayores que debieron permanecer sin atención por más de 10 horas.
Otro de los hallazgos señala que pacientes hospitalizados en la Unidad de Urgencia debieron esperar más de 99 horas para ser derivados a una cama a otro centro asistencial. Asimismo, había una diferencia entre la dotación de funcionarios presentes al momento de la fiscalización y la programación de turnos informada por el establecimiento.
Respecto de las instalaciones del Servicio de Urgencia, se evidenció una alta ocupación y hacinamiento en los sectores destinados a la espera, lo que afecta las condiciones de permanencia de usuarios y acompañantes.
También había deficiencias en la mantención e infraestructura de diversas dependencias. Esto, además de insuficiencia de equipamiento clínico y existencia de equipos en deficientes condiciones de funcionamiento o conservación; desorden en las bodegas destinadas al almacenamiento de insumos clínicos, junto con la ausencia de medidas de resguardo que restrinjan el acceso de pacientes y personas ajenas a dichos recintos.
La respuesta del Hospital
Desde la dirección del Hospital de Coquimbo no tardaron en reaccionar. Respecto a la dotación de personal, aseguraron que las inasistencias por licencias o feriados fueron «reemplazadas oportunamente» para enfrentar la contingencia respiratoria.
Sin embargo, el centro asistencial reconoció la gravedad de los tiempos de espera, aunque los atribuyó a un problema sistémico de capacidad. Según explicaron, el hospital atiende a más de 200 pacientes diarios en urgencias, de los cuales el 70% presenta cuadros de alta complejidad que requieren internación.
«Actualmente, las 358 camas con las que cuenta nuestro establecimiento no son suficientes para responder a la demanda de pacientes que requieren hospitalización, lo que genera una alta ocupación dentro de la Unidad de Emergencia», señalaron.
De hecho, explicaron que «esta situación ha obligado a que usuarios hospitalizados permanezcan en los boxes de atención médica con sus tratamientos, mientras esperan la disponibilidad de una cama en las distintas unidades o servicios».
Y como consecuencia, «estos espacios, destinados originalmente a la atención de pacientes que consultan de manera espontánea en la Unidad de Emergencia, permanecen ocupados por períodos prolongados, incrementando los tiempos de espera para nuevas consultas».
Mientras la Contraloría analiza los antecedentes para determinar posibles sanciones o medidas administrativas, la administración del hospital reafirmó que la solución definitiva pasa por la puesta en marcha del nuevo Hospital de Coquimbo, proyecto que promete aumentar significativamente la capacidad de camas y mejorar la respuesta a la comunidad.































