Fuentes consultadas por este medio descartan que el voto del senador Matías Walker contra la acusación constitucional a Nicolás Grau haya generado un quiebre con el Ejecutivo. Atribuyen las versiones a disputas políticas de carácter regional.
Por Joaquín López Barraza
La versión comenzó a instalarse durante las últimas horas: el voto del senador Matías Walker en contra de la acusación constitucional contra el exministro Nicolás Grau habría debilitado la posición del delegado presidencial regional, Víctor Pino, abriendo la puerta a una eventual salida de su cargo.
Sin embargo, fuentes consultadas por este medio en distintos sectores políticos coinciden en descartar esa interpretación.
Desde el entorno de Demócratas niegan que exista una tensión entre Walker y La Moneda derivada de la votación del libelo. Según explican, la decisión del senador respondía a una postura política frente al uso de las acusaciones constitucionales y no alteró la relación con el Ejecutivo.
La misma lectura comparten fuentes cercanas al Partido Republicano, quienes aseguran haber consultado directamente en Santiago luego de que comenzaran a circular las versiones sobre un eventual cambio en la Delegación Presidencial.
Según relatan, la respuesta fue categórica: el voto de Walker no forma parte de las conversaciones sobre la continuidad del delegado presidencial y los rumores tendrían escaso sustento fuera del ámbito político regional.
Las mismas fuentes agregan que, dentro del oficialismo, las prioridades legislativas del Ejecutivo están concentradas en otras reformas consideradas estratégicas, muy por encima del debate generado por la acusación constitucional contra Grau, finalmente rechazada por el Senado.
De acuerdo con las fuentes consultadas, la explicación estaría más cerca de la política regional que de una decisión adoptada en La Moneda.
En ese contexto, sostienen que distintos sectores oficialistas mantienen interés en influir sobre la conducción política regional y que las especulaciones sobre la continuidad del delegado responderían, en parte, a esas disputas internas más que a una definición ya tomada por el Ejecutivo.
Incluso desde el Partido Republicano descartan que exista hoy una ofensiva para reemplazar a Pino. Según una de las fuentes consultadas, la colectividad mantiene hoy otras prioridades políticas y orgánicas, por lo que la Delegación Presidencial no forma parte de sus principales focos de interés.

































