Con una tarea que promete dar que hablar, el alcalde de Coquimbo, Ali Manouchehri, quien el mes pasado asumió la presidencia de la Asociación Nacional de Ciudades Puerto y Borde Costero de Chile (ANCPCH), comenzó una de las principales demandas de las comunas que tienen esa condición: la creación de un royalty que permita que parte de la riqueza que genera el comercio marítimo quede en los territorios donde operan los puertos.

Por Javiera Escudero

El jefe comunal no estaría del todo satisfecho de los recursos que TPC deja en la zona. Es mucho el impacto de los camiones que perfilan para la carga y poco el beneficio en las calles. Entonces la apuesta busca fortalecer el concepto de puerto-ciudad, avanzar hacia una mayor sostenibilidad de la actividad portuaria y generar mecanismos para que el movimiento de carga también se traduzca en beneficios concretos para las comunas que soportan el impacto de esta industria.

«Como directorio buscamos avanzar en un proyecto de ley que nos permita a las Ciudades Puerto contar con un royalty portuario, atendiendo al hecho de que un 90% del comercio exterior en Chile se transfiere a través de puertos y con una circulación de más de 115 millones de toneladas y muchas de éstas se hacen a través de camiones. Esto sin duda tiene un impacto en las ciudades. En su infraestructura vial y en la calidad de vida de los vecinos y vecinas».

La propuesta toma fuerza considerando el crecimiento que ha experimentado el Terminal Puerto Coquimbo (TPC), que cerró 2025 con un movimiento de 574 mil toneladas transferidas, un 36% más que el año anterior, cuando alcanzó las 423 mil toneladas.

La iniciativa también encuentra un precedente en el Royalty Minero. Gracias a este mecanismo, el año 2025 se repartió $218 mil millones entre 308 comunas del país mediante el Fondo de Comunas Mineras y el Fondo de Equidad Territorial. Tan solo la Región de Coquimbo este 2026 recibió más de $4.613 millones correspondientes a la primera cuota.

Sin embargo, Manouchehri aseguró que la discusión va mucho más allá de los recursos económicos y apunta a una convivencia equilibrada entre las ciudades y la actividad portuaria.

«Nosotros estamos trabajando no sólo en el royalty portuario, estamos trabajando para establecer una relación armónica entre la ciudad y los puertos donde ellos se encuentran. Eso no sólo tiene que ver con más impuestos, también, con generar una relación en la que los puertos sean motores que impulsen desarrollo en cada una de sus comunidades. En donde se fortalezcan mecanismos de responsabilidad social empresarial, donde se modernice la operación portuaria para reducir su impacto en la ciudad. Sin embargo, eso tiene que hacerse de una manera sostenible y con espacios de participación bien definidos para las autoridades locales en su gobernanza.»