Durante los últimos días cayeron en La Serena más lluvias que en muchos años, y toda esa agua corrió por la superficie anegando casas y arrastrando consigo basura, plásticos, maderas y todo tipo de desechos. ¿Acaso terminaron acumulados en el Faro Monumental?

Por René Martínez Rojas

Y la pregunta que muchos se hacen es simple: ¿de dónde salió toda esa basura?
Josefa Araya-Campano, bióloga marina de la Universidad Católica del Norte (UCN) y fundadora de Simbiontes de Lafken Mapu, entrega la respuesta con claridad.
«La mayor parte de esta basura es de origen local y terrestre, es decir, no proviene de mar abierto ni fue transportada desde lugares lejanos. Corresponde principalmente a basura que estaba acumulada en las calles, quebradas, cauces secos, ríos y en algunos casos en microbasurales», explica.
El mecanismo es sencillo, pero devastador. Esto, porque las lluvias intensas generan un caudal de agua que moviliza los desechos desde tierra hacia el océano. Una vez en el mar, el viento, las corrientes y el oleaje redistribuyen esa basura en la orilla de las playas. No es casualidad que el fenómeno haya sido tan masivo.
Por cierto, un panorama que no esperaba, sin embargo, considerando que fueron varios días consecutivos de lluvias intensas, fuertes vientos e incluso marejadas, «era esperable que ocurriera un evento importante de arrastre de basura hacia la costa».
Lo preocupante —admite— es que no se trata de un caso aislado en El Faro, «pues me han llegado varios reportes de otros sectores como Guanaqueros, Tongoy y La Herradura, dado que este mecanismo actúa por igual en distintas costas».
Por lo mismo, reconoce que «la situación es crítica y será fundamental coordinar con municipios, organizaciones y voluntarios para retirar esta basura lo antes posible y evitar que vuelvan a ingresar al mar».

El peligro invisible: los microplásticos

Entre los desechos arrastrados, los plásticos son los que más preocupan, ya que al ser objetos flotantes y de baja densidad, se desplazan con facilidad. Por eso la preocupación, «pues si no se retiran rápidamente pueden volver al mar y fragmentarse en microplásticos, afectando gravemente los ecosistemas marinos y la cadena alimenticia».
Por eso, la urgencia no es solo estética. «Es importante actuar de manera rápida, coordinando jornadas de limpieza entre los municipios y voluntarios», enfatiza.
Lo cierto es que más allá de la emergencia inmediata, el evento deja una enseñanza profunda. Esto, porque gran parte de la basura que se encuentra en las playas «no se origina en el mar, sino en tierra», plantea la bióloga. Las lluvias intensas actúan como un mecanismo que conecta las ciudades con el mar, transportando en pocas horas basura que permanecía en calles, quebradas y cauces secos.
Por eso, además de las labores de limpieza que hoy son urgentes, la especialista llama a fortalecer la prevención.