La Iglesia Santo Domingo de La Serena se llenó este martes de familiares, amigos, socios y cercanos que llegaron para entregar el último adiós a Manuel Daire Carle, reconocido empresario serenense fallecido a los 76 años.
Por: Valentina Echeverría O.
La convocatoria fue tal que todos los asientos del templo fueron ocupados y numerosas personas debieron permanecer de pie en la parte posterior de la iglesia para acompañar una ceremonia marcada por los recuerdos, las anécdotas y las muestras de cariño hacia quien sus cercanos conocían afectuosamente como «Nele».
Una vez terminada la misa, decenas de asistentes esperaron también en el exterior del templo para acompañar a la familia durante la salida del féretro, en una despedida que reflejó los distintos círculos que Daire construyó durante su vida.
Casado con Galie Daud, Manuel Daire fue padre de cuatro hijos: Karim, Galie, Manuel y Layla Daire Daud. Su familia se despidió de él durante la ceremonia, donde buena parte de los testimonios estuvieron dedicados a recordar al padre, esposo, abuelo y tío detrás de su conocida faceta empresarial.
En la reseña de parte de su familia se describe como un hombre de fe católica que llevó sus valores hacia el amor, la entrega y el servicio a su familia. También fue recordado como un hombre emprendedor, infinitamente trabajador, que dedicó su vida con esfuerzo y visión a los negocios.
Su sencillez y cortesía fueron parte de un sello que lo convirtió, para quienes lo conocieron, en un representante del espíritu serenense tradicional.
Uno de los momentos más emotivos llegó con las palabras de su hija Galie, quien comenzó agradeciendo las numerosas muestras de afecto recibidas por la familia durante estos días. «Hablar de mi padre es fácil y a la vez difícil. Fácil porque hay mucho que contar pero difícil porque las palabras nunca alcanzan cuando se trata de él».
«Fue el más maravilloso de los padres, me enseñó tanto… como la generosidad, el respeto y la lealtad». Destacando además aquella personalidad que, según relató, difícilmente pasaba desapercibida. «Siempre llenaba los espacios. Era como una luz intensa que cuando caminaba iluminaba todo».
Entre los distintos testimonios familiares hubo una frase que volvió a escucharse repetidas veces: ¡Larga vida al Rey!, expresión con la que sus seres queridos despidieron a quien durante la ceremonia fue recordado como uno de los grandes pilares de la familia y un recordado empresario.

































