La periodista que llegó a La Serena en los 80’, deja el Consejo Regional tras casi dos décadas. En más de cuatro décadas de oficio cubrió una de las tragedias aéreas más recordadas de la región, investigó la muerte de recién nacidos en el Hospital de La Serena durante la dictadura y construyó una carrera marcada por el trabajo de fuentes: «La universidad fue teoría y la escuela fue la gente».
Por Joaquín López Barraza
El lunes 31 de agosto fue el último día laboral de Silvia González. El martes volvió a su oficina en el Consejo Regional para retirar las últimas pertenencias que todavía quedaban allí.
Después de casi 20 años en el CORE, la periodista cerró una etapa que comenzó mucho antes, cuando llegó a La Serena con una prueba de cámara y una condición: si no quedaba, tendría que volver a Arica.
Tenía 25 años cuando le tocó cubrir una de las tragedias más grandes que había vivido la región. El avión de Aeronor se estrelló en 1982 con 46 personas a bordo y González fue la primera periodista en llegar al lugar. Entró caminando entre terrenos inundados, con el agua hasta la cintura, junto a su camarógrafo Guillermo Muñoz.
La adrenalina del reporteo le permitió seguir trabajando hasta que vio las consecuencias del accidente.
«Cuando apagaron el fuego y miras a tu alrededor, te encuentras con los cadáveres al descubierto. (…) Era una imagen dantesca, como vivir una película», recuerda.
Cuando regresó al canal con las imágenes, le pidieron que relatara lo ocurrido. No pudo.
«Estuve no sé cuántas horas encerrada en la sala de redacción, llorando a mares para desahogarme. Ese accidente me marcó la vida».
Llegó a La Serena con todo o nada
La historia había comenzado dos años antes. Recién egresada de Periodismo, González pasó por Arica, donde trabajó en La Estrella y llegó incluso a conducir durante dos semanas un programa de televisión pese a no tener experiencia frente a las cámaras.
En paralelo, junto a otros periodistas intentó levantar un programa informativo en una radio del Inacap. Consiguieron salir al aire, pero terminaron siendo estafados por la persona que habían contratado para conseguir auspiciadores. Fue entonces cuando apareció la oportunidad en La Serena.
«Me vine con todo o nada», cuenta.
El 23 de febrero llegó al entonces Canal 8 para realizar una prueba. Leyó noticias, presentó información e hizo entrevistas. Al mediodía recibió la respuesta: quedaba contratada y comenzaría al día siguiente. Se quedó siete años.
Durante ese período no solo hizo televisión. Aprendió a editar, dirigió programas y terminó colaborando con equipos de canales nacionales que llegaban a la región cuando ocurrían hechos relevantes.
Pero también desarrolló una forma de trabajar que terminaría acompañándola durante toda su carrera: buscar información propia y construir fuentes.
Una investigación en plena dictadura
Una de las historias que más recuerda ocurrió durante la dictadura, cuando junto a un colega de El Mercurio comenzó a investigar la muerte de recién nacidos en el Hospital de La Serena. La investigación duró cerca de seis meses.
Mientras las autoridades sostenían públicamente que la situación hospitalaria funcionaba con normalidad, ambos periodistas comenzaron a revisar registros de defunción y a buscar testimonios hasta reunir antecedentes sobre decenas de muertes asociadas a la bacteria Klebsiella.
Conseguir información no era sencillo. «¿Tú sabes lo que significa, en la dictadura, pedir información de ese tipo?», recuerda. A partir de fuentes dentro del hospital y registros del Registro Civil lograron reconstruir los casos. Posteriormente, el equipo periodístico informó que se estaban realizando cambios en la unidad de Pediatría.
La información provocó repercusiones y terminó poniendo bajo atención las condiciones en que funcionaba el área.
Para González, aquella experiencia también definió una regla que considera fundamental en el periodismo: proteger a quien entrega información.
«Yo en ese sentido fui súper reservada con mis fuentes. La ética por sobre todas las cosas en esto de las comunicaciones».
«La universidad fue teoría y la escuela fue la gente»
Después de sus años en televisión pasó por distintos medios y espacios de comunicaciones. Trabajó en prensa escrita, en la Municipalidad de La Serena, el Servicio de Salud, el Colegio Médico y otras organizaciones, hasta llegar al Consejo Regional.
Allí permaneció durante 19 años, hasta este lunes. Pero si algo rescata de las cuatro décadas de oficio es haber desarrollado su carrera lejos de Santiago.
«Siempre he pensado que las regiones, las provincias son la mejor escuela para el periodismo».
En una época en que La Serena era una ciudad mucho más pequeña y tranquila, dice que parte del oficio consistía precisamente en encontrar historias.
«¿Pero cómo la hacías tú más interesante? Entonces buscábamos noticias, creábamos noticias. Sin tener que llegar al extremo de inventar, sino crear noticias. Sacar noticias de donde no la hay».

































