Lo que debía ser una noche de celebración terminó en una verdadera pesadilla para la familia de Joaquín Silva, joven de 19 años que durante la madrugada fue víctima de una violenta agresión en las inmediaciones del escenario monumental de La Pampilla de Coquimbo.

Por: Javiera Escudero

El joven afectado es apasionado por el motociclismo y estudiante de cuarto medio de la Alianza Francesa.

Se encontraba junto a amigos cuando, entre la 1:30 y las 2:00 de la madrugada, fue atacado en La Pampilla y recibió tres heridas con arma blanca, dos de ellas en la espalda y otra en la zona abdominal, según relató su familia. Los pulmones se vieron comprometidos por la zona dañada.

Tras la agresión, Joaquín quedó gravemente herido en medio del recinto. Su padre, Jorge Silva, relató que recibió el llamado mientras se encontraba fuera de la región y que su hijo mayor acudió rápidamente en su búsqueda.

«Pensé que era el único que había sido apuñalado y habían gallos apuñalados y ninguna ambulancia en La Pampilla, no había asistencia, no había nada como para poder salvarle la vida», aseguró el padre, quien cuestionó la capacidad de respuesta ante una emergencia de esta magnitud.

Según cuenta, una enfermera que se encontraba en el lugar habría prestado las primeras atenciones a Joaquín, mientras uno de sus amigos lo trasladó en brazos en busca de ayuda.
«Hay que ser un poco más humanos, hay que parar un poco de pensar que cuando alguien necesita ayuda todos son delincuentes, todos son ladrones», manifestó Silva, visiblemente afectado por lo ocurrido.

El joven fue finalmente trasladado a un recinto asistencial, donde ha debido enfrentar diversas intervenciones médicas. Su padre señaló que presenta una importante afectación en el pulmón izquierdo, mientras que las lesiones abdominales también han requerido tratamiento.

«En este minuto Joaquín ha pasado por diversas situaciones médicas, operaciones», actualmente necesita 20 donadores de sangre.

La familia no solo enfrenta la angustia por el estado de salud del joven. También puso el dedo en la llaga respecto de las condiciones de seguridad y emergencia existentes en un evento que reúne a una enorme cantidad de personas.

Silva cuestionó que un recinto que recibe una multitud durante varios días no cuente, a su juicio, con una capacidad de respuesta médica acorde a una emergencia grave.
«Para el tipo de gente que va y la realidad como pasan las cosas, esas eran casetas con parche curita», señaló.

El padre planteó incluso la necesidad de contar con un punto de atención médica de mayor capacidad dentro del recinto y con vías de evacuación que permitan sacar rápidamente a personas gravemente heridas.