El lemetable accidente en la Ruta 5 Norte cerca de Canela, dejó en evidencia una situación que generó indignación cuando sujetos se robaban parte de las frutas y verduras que había perdido en el volcaminedo don Alberto, camionero fallecido.
Por Javiera Escudero.
Ni el dolor ni nada los frenó en su instinto por sacar provecho, a metros del cuerpo de conocido conductor.
Otros hablan que la culpa la tiene la falta de zonas de descanso para camioneros, pero lo cierto es que las imágenes se observaba a varias personas recogiendo frutas y verduras que quedaron esparcidas sobre la carretera tras el volcamiento de un tractocamión ocurrido en el kilómetro 279, cerca de Puerto Oscuro. El hecho se registró mientras equipos de emergencia y personal policial desarrollaban labores en el lugar.
Según información policial, efectivos de la Tenencia de Carreteras Choapa acudieron al lugar tras recibir la alerta del volcamiento. Al llegar, encontraron el vehículo de carga volcado en la mediana y a su conductor atrapado al interior de la cabina.
El accidente cobró la vida del chofer Alberto Armijo, quien falleció en el lugar producto de la gravedad de sus lesiones. Por causas que aún son investigadas, la máquina terminó volcada en la mediana de la ruta, provocando además la dispersión de la carga que transportaba.
El conductor que grabó el registro cuestionó la actitud de quienes se encontraban retirando parte de la carga. «Qué lata la gente. Hay personas sacando cosas y el hombre parece que está fallecido», comentó mientras pasaba por el sector.
Debido al procedimiento y las pericias realizadas en el sitio del suceso, el tránsito se mantuvo parcialmente restringido, con una pista habilitada y regulación por parte de Carabineros.
Por instrucción del fiscal de turno, continúan las diligencias destinadas a esclarecer las circunstancias que originaron el accidente.
Oiriundo de la población Oriente de Antofagasta, la víctima era un reconocido trabajador de camiones y buses de transporte. Según datos recabados por este medio, don Alberto le decían de cariño el «guata de burro» y trabajó muchos años en la empresa Romani.






























