El establecimiento, que actualmente cuenta con 11 alumnos de primero a sexto básico, aún espera la reparación del cierre perimetral, canaletas y baños. La comunidad educativa logró, con apoyo municipal, recuperar el camino de acceso al recinto.

Por René Martínez Rojas

Los efectos del sistema frontal que afectó a la Región de Coquimbo durante julio se hizo sentir con fuerza en algunos sectores. Y en colegios, especialmente. Uno de los establecimientos perjudicados fue el colegio de Totoralillo, cuyos estudiantes permanecieron cerca de un mes sin clases presenciales debido a los daños provocados.
Durante ese período, los 11 alumnos del recinto -que imparte educación desde primero a sexto básico- trabajaron únicamente con guías. Sin embargo, para no seguir perdiendo clases, ya que aún quedan temas por solucionar, el retorno se concretó el miércoles de la semana pasada.
Entre las principales preocupaciones se encuentra el estado del cierre perimetral. Algunas panderetas resultaron dañadas y, como medida provisoria, el sector fue delimitado con una malla de color naranja y palos, con el objetivo de impedir que los niños se acercaran a la zona afectada.
«Quedan aún varios puntos pendientes, pues solamente se mejoró hasta el momento el acceso. El cierre perimetral sigue en el mismo estado. Desmarcaron una zona con una malla y unos palos para que los niños no pasaran al sector donde estaban caídas las panderetas», explicó Tamara Geraldo, apoderada del establecimiento. Y agregó que también se requiere realizar trabajos en las canaletas y efectuar mantenciones en los servicios higiénicos.
«El cierre perimetral es importantísimo para nosotros, ya que está en pésimas condiciones. Lo mismo ocurre con algunas canaletas y los baños, donde todavía tienen que venir a realizar mantenciones», señaló.
Geraldo, quien tiene dos hijos matriculados en el colegio, destacó el compromiso asumido por los apoderados para contribuir a la recuperación del establecimiento. Según explicó, uno de los acuerdos alcanzados -de los cuatro- contemplaba que las familias se hicieran cargo de gestionar la reparación del camino de acceso y del sector exterior del recinto.