No solo las casas, calles y caminos quedaron dañados tras el intenso sistema frontal que afectó a la región hace ya dos semanas. A pesar del paso de los días, el comercio también está viviendo su propia emergencia. Dirigentes gremiales de Coquimbo y La Serena aseguran que las ventas se desplomaron, que varios locales debieron cerrar por falta de agua o electricidad y que hoy la principal preocupación es la falta de liquidez para cumplir con sueldos, arriendos e impuestos.
Por Javiera Escudero.
El presidente de la Cámara de Comercio, Carlos Orrego Torrico, sostuvo que el temporal dejó daños en infraestructura, maquinaria, materias primas y provocó pérdidas por cortes de agua y electricidad que obligaron a muchos negocios a bajar sus cortinas. «Las bajas ventas rondan el 30% esta semana porque todavía no estamos funcionando normalmente y la atención de las familias está puesta en reparar sus propias viviendas», explicó.
El dirigente advirtió que hoy el mayor problema es la falta de caja para cumplir con las obligaciones económicas. «Tenemos que pagar remuneraciones, imposiciones y arriendos, pero la liquidez es muy baja», indicó. Por ello, confirmó que solicitaron al municipio postergar el pago de las patentes comerciales del segundo semestre y que además gestionan, junto al Ministerio de Economía, subsidios directos para las empresas afectadas. «Estamos haciendo fuerza para que se concrete una ayuda directa para las empresas que sufrieron daños. Tenemos esperanza, pero la situación sigue siendo bastante compleja», concluyó.
Desde Coquimbo, la presidenta de la Cámara de Comercio, Juanita Iris, reconoció que las ventas han disminuido en las últimas semanas, escenario que atribuye tanto a la emergencia climática como al fin de mes. «Han bajado las ventas. Estamos próximos a fin de mes y la gente ya casi está sin dinero. Además, por todo lo que se ha vivido, las ventas han caído», comentó. Pese a ello, aseguró que existe optimismo entre los comerciantes y esperan que la actividad comience a recuperarse en los próximos días.
La dirigente también aprovechó de denunciar un problema que, según afirmó, viene desde hace meses y que se agravó tras las lluvias: el escurrimiento de aguas servidas por el centro de Coquimbo. «Siempre corren aguas muy insalubres por calle Garriga y Alcalde. No es por este temporal, es un problema antiguo. Después se levanta un polvillo que está todo contaminado y no sabemos qué pasa con Aguas del Valle. Como Cámara de Comercio siempre estamos llamando», reclamó.




































