Con hermosa procesión por mar y tierra, fue fiesta de San Pedro, patrono de los pescadores, que volvió a echar sus redes al mar luego de tres años

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Numerosos miembros de la familia de los pescadores, como también otros vecinos de la comuna de Coquimbo, fueron a expresar su fe en el patrono San Pedro para rogarle protección y que les permita una buena pesca en sus labores.

La imagen del santo patrono fue llevada en andas en procesión por voluntarios por las principales calles de la ciudad, acompañada de bailes chinos.

Luego se haría la romería por el mar, donde le esperaba la goleta pesquera Centauro, en tanto decenas de otras embarcaciones de diferentes calados y dimensiones formaban una interminable hilera.

En cada bote iban familias completas. Desde ahí levantaron pañuelos al viento o saludaron al Santo con bocinas y pitos.

No importó el cansacio, frío u otra dificultad. Bastaba con estar seguro y bien sintonizados en el acto religioso, presidido por el párroco de la iglesia San Pedro, Mauricio Pizarro.
También se desarrollaron otros homenajes en la zona, como en las caletas de Tongoy, Guanaqueros y Peñuelas, tras tres años de una para obligada por la pandemia.

En Coquimbo hubo una procesión llena de color y ritos ancestrales. La masa se dirigió hacia al sector de la caleta luego del paso por el centro, instancia donde esperaba el grueso de los asistentes para iniciar un viaje mar adentro.

Allí los devotos adoraron y cantaron al son del coro de don Marco, quién iba guiando la ceremonia en conjunto con el párroco Mauricio. «Yo tengo un barco que navega por el mar, y en ese barco Jesús es capitán, los pescadores que en ese barco van, tendrán sus redes llenas por ese capitán», cantaba la gente mientras dos embarcaciones salían del puerto con los simbolismos cristianos.

El Pirata Morgan y el Centauro, barcos que transportaron a San Pedro, se copaba de vecinos con banderas chilenas con la imagen del Papa Francisco. «Salió todo impecable gracia a una mar que estaba tranquila. Esta es la fiesta más grande de los pescadores y quisimos acompañarlos en este día reflexivo y religioso tan importante para los hombres de mar, qué mejor que reencontrándonos con tradiciones que habíamos suspendido por pandemia. Darles las gracias a los pescadores, se portaron bien, nos dieron empanadas, bebida, se portaron un siete», dijo Norman Chino Marín, asistente al acto.

Como anécdota quedó que una señora se mareó con el viaje mar adentro y los pescadores buscaban sacarla con una grúa, de manera irónica.

Mientras tanto, la banda musical del municipio tocaba desde el segundo piso de la caleta, mientras el curita Pizarro, rodeado de pescadores, daba su último mensaje.

«Viva Jesucristo nuestro señor, viva nuestra virgen, vivan San Pedro y los pescadores. Que este año nos acompañe nuevamente en los trabajos. Gracias porque vinieron, gracias por estar aquí, gracias porque siguen transportando su alegría, gracias porque se la comunican a los demás. Una de las cosas hermosas es que ustedes son los que tienen el mar adentro. Ojalá Dios quiera que todos sepan apreciar la maravilla que es toda esta gente, su cultura, todo su mundo de parientes y amigos que han crecido a orillas del mar, y también que lo comunican a los demás, festejando su fiesta agradeciendo a Pedro», cerró el religioso.

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