De las comunidades que lo pasaron mal por el sistema frontal, qué duda cabe que Cruz de Caña ocupa el primer lugar. Porque la crecida de las quebradas destruyó el hogar y los proyectos de vida de numerosas familias que habían elegido este sector rural de la comuna de Coquimbo para establecerse.
Por René Martínez Rojas
A más de un mes de la emergencia, la comunidad continúa pasándolo mal. Porque a las manifestaciones realizadas, se suman los problemas con el suministro eléctrico, falta de ayuda para quienes perdieron sus viviendas y la incertidumbre respecto de una eventual reconstrucción o reubicación.
Claudia Cereceda, presidenta de la Junta de Vecinos San Joaquín de Cruz de Caña y representante del sector rural cordillera en la mesa rural campesina, conoce de cerca la situación. También preside la agrupación Multisectorial, que reúne a dirigentes desde Piedra del Tope hasta Las Cardas.
«Ha pasado más de un mes y ha habido muy poca ayuda de parte del Estado. Más colaboración de parte de privados. Y tenemos una situación bien compleja con vecinos que perdieron todo, que actualmente son 37 casas», cuenta.
Además, da cuenta de no tener certeza de lo qué va a pasar con ellos, «pues no sabemos nada de la reconstrucción ni qué ocurrirá con algún subsidio de arriendo. Hay vecinos que perdieron todo y eso nos tiene preocupados. Estamos suplementando el tema de los alimentos, pero con ayuda privada y de los mismos vecinos».
Asimismo, avisa que varias familias continúan sin suministro eléctrico y no existe claridad por parte de las autoridades respecto de cuándo se resolverá completamente la situación.
En cuanto a quienes lo perdieron todo, algunos damnificados se encuentran viviendo temporalmente en casas de vecinos, «generando un grave problema de hacinamiento. En otro caso, una vecina está arrendando una vivienda en el sector Bosque San Carlos, pero no cuenta con recursos para pagar el próximo mes. Por ello, la comunidad está organizando una lucatón para apoyarla. Y también existe el caso de un vecino cuya vivienda estaría siendo ocupada por tres familias», explicó.
Piden reubicación
Por lo mismo, han planteado la posibilidad de ser reubicados, debido al riesgo de volver a levantar sus viviendas en una zona afectada por las crecidas. Sin embargo, hasta ahora no han recibido una respuesta concreta.
«Los vecinos nos preguntan qué va a pasar con nosotros y es complicado, puesto que lo que están haciendo es volver a construir donde cayó la quebrada, porque es el único sector que tienen», señaló.
Cereceda sostuvo que algunas familias han comenzado a reconstruir utilizando los mismos materiales de las viviendas dañadas, principalmente porque no tienen otra alternativa ni recursos para pagar un arriendo.
«Hay quienes quieren seguir construyendo ahí, básicamente porque tampoco tienen dónde hacerlo. El Gobierno no se ha acercado a decirnos que estas familias van a ser reubicadas. Entonces, por necesidad y porque no tienen para pagar un arriendo, están reconstruyendo con los mismos materiales de las casas que quedaron», afirmó.
Respecto de la municipalidad, la dirigenta indicó que el proyecto anunciado se encontraría en proceso de licitación mediante contratación directa. No obstante, insistió en que aún falta una definición del Gobierno sobre el futuro de la zona de inundación y las condiciones para regularizar las viviendas.
Comunidad se
mantiene movilizada
Ante la falta de respuestas, los vecinos y dirigentes mantienen un estado de movilización permanente. Cada lunes, a las 20:00 horas, se reúnen para revisar los avances y evaluar nuevas acciones.
«Estamos en un estado de alerta. Eso significa volver a manifestarnos si es necesario, revisar en qué hemos avanzado y saber si nos ha respondido el Gobierno Central y si nos ha respondido la municipalidad», expresó Cereceda.
Mientras esperan definiciones, las familias de Cruz de Caña continúan enfrentando las consecuencias de una emergencia que, para la comunidad, está lejos de terminar.
































