Después de cuatro años, el coquimbano volvió a «Tierra Santa» a hacer patria

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Cientos de familias afinaban los últimos detalles de sus carpas en los cerros del lugar, las que se transformarán en sus hogares durante los próximos días. Algunos, con vista al mar…

Para el coquimbano es un desahogo volver a La Pampilla luego de cuatro años. Hasta ayer, las familias afinaban los últimos detalles para instalarse y disfrutar, algunos con una vista privilegiada al escenario.
Para Armando Bustos es un placer estar nuevamente en el lugar en el que junto a los suyos ha acampado por años.
«En La Pampilla desde pequeño, porque es una tradición de muchos años, y esta vez pensábamos no asistir, pero viéndolo por mis hijos y nietos, acá estamos, siempre en el mismo lugar», contó.
Ayer estaba emparejando el lugar para estacionar el auto, pues la carpa y las camas ya están hace días.
«Tenemos una vista privilegiada, así que estamos bien, instalándonos. Llegamos el miércoles y en total somos tres familias y más de 40 personas, también con amigos de trabajo, que se enteran y los aceptamos, pero que traigan su bebestible (ríe). Lo importante es que lo pasamos bien, pues nos pegamos guitarreadas y bailamos cueca, además de cuidarnos entre todos, aunque siempre ha sido seguro».
Estarán hasta el próximo jueves, y con el tema del agua no tendrán inconvenientes, «porque la traemos desde nuestras casas, y desde mañana (hoy) el municipio se encarga de que no falte, y la luz es mediante un generador».
Sin embargo, y como la mayoría, afirma que «se extrañaba volver a La Pampilla, porque incluso cuando veíamos los videos por YouTube nos daba nostalgia pensar que quizás no íbamos a venir más, pero seguiremos con esta tradición, ya que en los siguientes años serán nuestros hijos y nietos quienes estarán en este lugar».
A unos metros de su terreno, Carlos Aguirre y su familia, también terminados de instalarse. Son del sector de Punta Mira y hace 27 años que vienen a La Pampilla, «a este mismo lugar, así que después de cuatro años, acá estamos haciendo patria, nuevamente, como coquimbanos de corazón».
Como la mayoría, estarán hasta el jueves y serán cerca de 30 personas, entre familiares y amigos. Y claro, el miércoles está de cumpleaños y se vendrán todos a festejar, entre ellos los consuegros que llegarán de Huasco, «pero estaré con mis hijos, nietos, sobrinos, cuñados, y tenemos buena vista del escenario…».
Respecto a si extrañaba volver, fue claro: «Mucho, y creo que el desahogo de los coquimbanos es esperar La Pampilla, pues es como un descanso precisamente a mitad de año».

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