Una historia marcada por el heroísmo naval chileno hoy enfrenta una batalla mucho más cotidiana: la de llegar a fin de mes. José Vargas, vecino de la población Santa Marta, en el sector El Llano de Coquimbo, es hijo de Wenceslao Vargas Rojas, el marino nacido en Monte Patria que sobrevivió al Combate Naval de Iquique de 1879. Sin embargo, a sus casi 99 años, la preocupación del exprofesor está lejos de las hazañas de guerra: una deuda por derechos de aseo que se ha convertido en un dolor de cabeza para su bolsillo.

Por Javiera Escudero

Su padre fue destinado como grumete a la corbeta Esmeralda, bajo las órdenes del capitán Arturo Prat, y enfrentó el combate del 21 de mayo de 1879. Tras sobrevivir al enfrentamiento, fue tomado prisionero junto a otros marinos chilenos y liberado meses después mediante un canje entre Chile y Perú. Oriundo de Monte Patria, Wenceslao formó una familia junto a Antonia Portilla, con quien tuvo 15 hijos. Falleció en Valparaíso el 15 de mayo de 1958, siendo reconocido como el último sobreviviente de aquella tripulación.
José Vargas siguió su propio camino. Fue profesor normalista de Matemáticas y contribuyó a la formación de generaciones de estudiantes. También trabajó en El Salvador, Potrerillo y Coquimbo. Pero el paso de los años y el fin de su vida laboral cambiaron su realidad económica.
«Lo único que me ayuda es una pensión de gracia que tengo por mi padre. Para los descendientes directos de los que participaron en la Guerra del Pacífico. Y, gracias a eso, he podido mantenerme», relató.

El hombre, propietario de la vivienda desde hace más de 40 años, explica que durante la pandemia vivió asilado para resguardarse del contagio y que actualmente cuenta con el apoyo de su hija, quien lo ayuda con las compras y otras necesidades cotidianas.
Pero uno de sus principales dolores de cabeza es la deuda por derechos de aseo, una obligación que, según los antecedentes entregados, se arrastra desde 2007. Cuando el alcalde Ali Manouchehri asumió su primer periodo, José envió una carta solicitando ayuda, cuando el monto superaba el millón de pesos. Desde entonces, asegura haber ido pagando de acuerdo con sus posibilidades.
Actualmente, el monto informado como pendiente alcanza los 750.925 pesos cifra que pesa en el presupuesto de un adulto mayor cuyos ingresos apenas le permiten cubrir sus gastos.
José afirma que buscó una solución directamente con el municipio de Coquimbo, pero que hasta ahora no ha recibido una respuesta formal a la carta que envió al alcalde en el año 2022.
«No me contestó. Tuve que ir a la oficina de partes. Ahí me dieron la respuesta de que no estaba contemplado en rebaja de deuda antigua», relató.