Por Javiera Escudero
Así lo planteó Egidio Ortega Torres, de la Talabartería El Nano, comerciante que viajó desde San Carlos, en la Región de Ñuble, para instalarse por tercer año consecutivo en la fiesta. Con 35 años de experiencia fabricando cinturones, reconoce que la incertidumbre que existió antes de confirmar la realización del evento también se vivió entre los vendedores.
«Estábamos todos pendientes de eso. Teníamos incertidumbre en cierta manera porque no sabíamos si se iba a hacer o no», contó.
Pero ahora, con La Pampilla funcionando, su preocupación apunta a otro factor: la convocatoria. «Espero que no sea baja de público por el tema de la parrilla artística. Siempre traen buenos artistas y esta vez no viene gente de afuera acá», señaló.
Pese a la inquietud, el comerciante confía en el arrastre de la propia tradición pampillera. «La Pampilla es la Pampilla y siempre viene la gente. Así que esperemos que así sea», sostuvo.
Mientras aguarda que los visitantes lleguen, Ortega ofrece sus productos, entre ellos las populares pecheras parrilleras y, especialmente, los cinturones que él mismo fabrica. Una apuesta que, al igual que muchos comerciantes, espera que venga acompañada de una buena dosis de público durante estas Fiestas Patrias.


































