Llevan una década instalándose en la fiesta coquimbana y este año regresaron con una tremenda reserva de pipeño. El terremoto de un litro 200 cuesta 6 mil y quienes guardaron sus jarritos pueden recargarlos por 5 mil.
Por Javiera Escudero.
Si hay algo que no puede faltar en La Pampilla es el tradicional terremoto. Y si hay un puesto que ya se ganó un lugar entre los clásicos de la fiesta coquimbana, ese es El Rey del Jarro, que este año volvió con todo y con una reserva que mete respeto: nada menos que 4 toneladas de pipeño para saciar la sed de los pampilleros.
Mientras en algunos sectores de la fiesta las cervezas se ofrecen a 2 mil y los terremotos pueden encontrarse entre 3 mil y 4.500, este histórico puesto apuesta por su fórmula conocida: un terremoto de 1 litro 200 a 6 mil, con la posibilidad de recargar posteriormente el mismo jarro por 5 mil.
Y ahí está parte del secreto de su éxito. Los clientes que han ido año tras año ya saben que el jarrito no se bota. Se guarda como recuerdo y, cuando vuelve la fiesta, se lleva nuevamente para llenarlo.
«Tenemos el terremoto a 6.000, de un litro 200, y lo pueden recargar por 5.000 después. También me pueden traer los jarritos de los años anteriores y los pueden recargar por 5.000», explicó Daniela Álvarez, quien junto a su pareja Jason Aranda cumple nada menos que 10 años trabajando en La Pampilla.
La apuesta para este año no es menor. Daniela contó que llegaron preparados con 4 mil litros de pipeño, equivalentes a unas 4 toneladas, para enfrentar la demanda de los miles de visitantes que llegan durante los días de celebración.
La comerciante y su familia son oriundos de Santiago y, curiosamente, La Pampilla es el único evento en el que trabajan durante el año. No tienen local establecido en la capital ni recorren otras fiestas: su negocio se concentra exclusivamente en la celebración coquimbana.































