La apoderada asegura que su hijo de 18 años, estudiante de tercero medio, permaneció varias horas en una comisaría y fue ingresado a una celda con otros detenidos adultos, pese a que —según afirma— le informaron que él no participó en la pelea.
Por: Valentina Echeverría O.
Lo que comenzó como una agresión escolar terminó con un estudiante de tercero medio pasando varias horas en una comisaría. Su madre acusa fallas en el procedimiento aplicado por el colegio al que pertenece el adolecente y asegura que, pese a que desde el establecimiento le informaron que el joven iba en calidad de víctima, finalmente fue trasladado como detenido tras el incidente ocurrido durante un recreo.
Según relató la apoderada, el hecho ocurrió el miércoles 20 de mayo, cuando su hijo salió al recreo y — de acuerdo con su versión — fue empujado por otro estudiante de cuarto medio, cayendo al suelo y recibiendo golpes en el rostro. «A mi me llamaron del colegio para decirme que mi hijo había sido agredido y que él no había hecho absolutamente nada».
La madre aseguró que, en su primer momento, desde el establecimiento le indicaron que no era necesario que acudiera al recinto, ya que el joven sería trasladado para constatar lesiones y posteriormente llevado a una comisaría. «Me dijeron que estuviera tranquila, que él iba como víctima y que lo esperara en carabineros porque él iba para allá».
Sin embargo, al llegar a la unidad policial, aseguró que la situación era distinta. «Cuando llegué, me informaron que los cuatro estudiantes iban en calidad de detenidos. Ahí empecé a llamar al colegio porque no entendía cómo mi hijo, que había sido agredido, estaba en esa situación».
La apoderada cuestiona especialmente que ningún directivo del establecimiento se presentara en el lugar para aclarar lo ocurrido. «El carabinero me dijo que quien podía explicar que mi hijo iba como víctima era el director, pero nunca apareció ni contesto. Mandaron a un inspector que dijo que no había visto nada».
De acuerdo con su testimonio, el joven permaneció varias horas en la comisaría y, por ser el único involucrado con 18 años, fue ingresado a una celda junto a otros detenidos adultos, mientras los demás estudiantes quedaron separados por ser menores de edad.
La madre aseguró que la situación le provocó más de una crisis de pánico. «Mi hijo estaba muy mal, lloraba, tiritaba y no podía calmarse. Cuando salio tuve que llevarlo a un consultorio porque se desvanecía», contó la mujer, quien además comentó que él ya estaba enfermo al ingresar al colegio.
También sostiene que existían antecedentes previos de hostigamiento escolar contra su hijo y que el establecimiento estaría al tanto de parte de esas situaciones. «Lo que más impotencia me da es que el colegio sabía cosas que estaban pasando y a mí nunca me informaron nada», expresó.
La familia espera ahora que el caso sea revisado y que se esclarezca la forma en que se aplicó el procedimiento. «Yo solo quiero que se investigue bien lo que pasó y por qué mi hijo terminó detenido si desde un principio me dijeron que él era la víctima».































