Dirigentes de la pesca artesanal advierten movilizaciones a nivel nacional y cuestionan una eventual modificación que permitiría a la industria volver a capturar jibia mediante cerco y arrastre. Aseguran que el recurso representa una de las principales fuentes de sustento para cientos de familias.

Por: Javiera Escudero

El proyecto corresponde al Boletín N.º 18.173-21, ingresado al Senado en abril de este año. La propuesta plantea exceptuar a determinados armadores de la prohibición vigente sobre artes y aparejos para la extracción de jibia, permitiendo eventualmente el regreso de la red de media agua.

Germán Soto, dirigente de la Asociación Gremial de Pescadores Artesanales de la Región de Coquimbo y representante nacional del Comité de Manejo de la Jibia, aseguró que la preocupación ya se extendió a organizaciones de distintas regiones del país ante la posibilidad de que la industria vuelva a capturar jibia mediante sistemas de cerco y arrastre.

El dirigente explicó que actualmente existe una cuota anual de 200 mil toneladas de jibia, de las cuales 180 mil toneladas corresponden al sector artesanal y 20 mil a la pesca industrial. Según Soto, durante la primera mitad del año los pescadores artesanales ya han capturado cerca de 100 mil toneladas, quedando aún una parte importante de la cuota disponible para continuar trabajando durante el resto de la temporada. «El único producto que está quedando para nuestra familia, para nuestros pescadores artesanales, es la jibia», afirmó.

El principal temor del sector está relacionado con que la industria pueda volver a utilizar métodos de captura que los artesanales consideran perjudiciales para la especie. «No vamos a dejar que la industria se vuelva a meter a depredar la jibia, que es el último producto del mar que nos está quedando para nosotros», sostuvo Soto. El dirigente cuestionó especialmente el uso del arrastre y el cerco, argumentando que permiten capturar grandes cantidades de ejemplares sin considerar su tamaño ni su proceso reproductivo. «Van matando el producto en sí y van desapareciendo las jibias», acusó.

Desde el sector artesanal también rechazan el argumento de que permitir la captura industrial de jibia sería necesario para recuperar puestos de trabajo en las plantas procesadoras. Soto aseguró que la actividad artesanal también genera empleo y oportunidades para personas que históricamente han encontrado en el mar su principal fuente laboral. «Nosotros también podemos darle empleo a la gente, a los varones que están sin trabajo, mujeres que también están trabajando en la jibia», afirmó.

«Nos quieren quitar
nuestro sustento»

Para el dirigente, el conflicto va mucho más allá de una discusión sobre cuotas pesqueras y apunta directamente a la supervivencia económica de las familias vinculadas a las caletas. «Nuestros hijos, nuestros sobrinos, los nietos de los pescadores antiguos, todos estamos viviendo de esto y siguiendo este camino, este trabajo», expresó.

Soto además destacó que la jibia se desplaza por distintas zonas del país, generando actividad para pescadores de varias regiones. «La jibia corre desde norte a sur, después se devuelve desde sur a norte por la corriente de Humboldt», explicó, agregando que durante el año pasado incluso llegaron a trabajar hasta Iquique siguiendo el desplazamiento del recurso.

Ante este escenario, las organizaciones artesanales ya estarían coordinándose para responder en bloque ante una eventual modificación legal. «Esto va a hacer a nivel nacional», adelantó Soto, quien planteó que una de las posibles acciones podría desarrollarse en la Región de Valparaíso, donde se encuentra el congreso.