La región de Coquimbo registra 35 homicidios en lo que va del año 

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Una cifra para nada alentadora, donde el caso de la menor de Coquimbo, Melissa Chávez, asesinada en su domicilio de Villa Talinay en el mes de noviembre, aún mantiene a la comunidad indignada. De los casos, 26 se encuentran esclarecidos y 9 aún en etapa de investigación.

Los familiares de la menor Melissa Chávez siguen pegados al teléfono, a la espera de una noticia. Denis, su padre, igual. Porque desde el momento en que asesinaron a su hija de 12 años, comenzó con el peregrinaje buscando justicia.

Ya no con la mirada pérdida, como en los primeros días, cuando se supo que había sido asesinada por terceros y no producto de un incendio, esa mañana del jueves 26 de noviembre en su casa del pasaje Su Santidad San Anacleto con Avenida El Culebrón, en la Villa Talinay.

133 concurrencias

El caso de Melissa, sin embargo, no sólo mantiene indignada a toda una comunidad, sino que también dejó en evidencia que el número de homicidios en la región de Coquimbo ha ido en aumento en comparación al año 2019, con 32 hechos.

Esto, porque sólo este 2020, y a falta de una semana para finalizar el año, 35 son los homicidios ocurridos, de los cuales 26 se encuentran esclarecidos y 9 en etapa de investigación, «correspondiendo a un 74% las investigaciones esclarecidas. De estos nueve casos, podemos argumentar que esta policía continúa trabajando mancomunadamente para establecer en forma científica las circunstancias en que ocurrieron los hechos y dar con los responsables», dijo el comisario Claudio Alarcón, jefe de la Brigada de Homicidios La Serena.
El primero ocurrió en el mes de abril en Las Compañías, en La Serena, y el último, el 5 de este mes en la población Porvenir, sector de San Juan, comuna porteña.

«La Brigada de Homicidios tiene como labor fundamental investigar toda muerte sospechosa, incluyendo los suicidios, en especial los homicidios, parricidios, infanticidios y femicidios, además de dar cumplimiento a los decretos de tribunales y fiscalías, como así también concurrir a los sitios del suceso cuando se trate de materia de nuestra competencia», agregó.

A la fecha, reconoció el comisario que en coordinación con el Ministerio Público, «hemos asistido a 133 concurrencias a sitios del suceso, de los cuales 35 son homicidios…».

Querella

Uno de esos casos que sigue en etapa investigativa es justamente el de Melissa, que tiene a su padre biológico «viviendo su duelo, y por eso todavía no está en condiciones de hablar, porque todo este tiempo transcurrido, en que se comete el delito y aún no existe una formalización, le ha generado sentimientos de angustia», cuenta María José Duarte, abogada del PAV (Programa de Apoyo a Víctima), minutos después de haber interpuesto el día de ayer una querella por homicidio calificado contra quienes resulten responsables.

El padre firmó hace unas semanas el patrocinio de poder con el Programa Apoyo a Víctimas, de la Subsecretaría de Prevención del Delito.

«Él ingresa al PAV por una intervención psicológica debido al homicidio de su hija, además de una intervención multidisciplinaria que nosotros como programa realizamos, y dentro de ella está la parte jurídica. Lo primero que realizamos fue un patrocinio de poder ante el juzgado de Garantía de Coquimbo, donde solicitamos al Ministerio Público la copia de la carpeta investigativa, y en ambos lugares la causa se encuentra en reserva absoluta por la complejidad del caso. Y en vista de no tener acceso a las diligencias de la investigación, decidimos presentar la querella contra quienes resulten responsables, solicitando diligencias igualmente que se realicen por el Ministerio Público», deslizó la letrada.

Víctima indirecta

Esta querella no es la única, pero «todas se encuentran en la misma categoría dentro de lo que corresponde al procedimiento. Pero en el caso nuestro, patrocinamos a la víctima indirecta, que es el padre biológico de la menor. Entiendo que la Defensoría de la Niñez actuó en virtud de un mandato legal, y la otra querella que se ha sucedido entiendo que se había presentado en base al mismo artículo 108 letra B, con respecto a la víctima indirecta, que en este caso es la madre», agrega.

El móvil del crimen no está claro. Dentro de un amplio abanico de hipótesis, por el momento no se descarta nada. Y eso, es lo que finalmente sigue complicando a sus cercanos, a su familia y a las organizaciones feministas: La demora en la investigación para encontrar al o los responsables de la muerte de Melissa.

Sin embargo, por ser una causa compleja, que tiene una connotación y conmoción pública importante, el tiempo ha sido el prudente, «porque se debe tener una plena certeza de las personas a las que se le va a imputar el delito, quienes serán formalizados.

Hay que tener en consideración pruebas científicas, biológicas, bioquímicas, y además de las declaraciones de testigos que han sido empadronados en el sitio del suceso», manifestó.

Respeto por el dolor

Respecto a cómo llegó el padre al PAV, sostuvo la profesional que «nosotros tenemos diferentes vías de acceso a las prestaciones de programas y una de ellas es la solicitud directa de las personas que se acercan a nuestro centro, atendidas en el área que ellas requieren su intervención. Otra forma de ingreso es por derivación de la red donde está presente, tenemos por ejemplo SernaMEG, Sename y el Ministerio Público, a través de URAVIT (Unidades Regionales de Atención a las Víctimas y Testigos), y en este caso ellos fueron derivantes de la víctima indirecta, que es el padre biológico de Melissa».

Como Programa de Apoyo a Víctima piden que «se tenga en consideración, tanto por los medios y las redes sociales, un poco de prudencia y respeto por el dolor de las víctimas, puesto que hemos visto como en diversas publicaciones se ha hecho toda una discusión técnico jurídico respecto al caso, situación que debería trasladarse a los tribunales, además que la naturaleza y la gravedad de este delito, tiende a revictimizar a la familia…».

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