Si bien el Ejecutivo ha negado que se reduzca el apoyo a la alimentación educacional, dirigentas del Sindicato Interempresas Gladys Marín plantean su temor acerca de su continuidad laboral y del servicio que entregan diariamente.

Por: Bastián Álvarez Pardo

«Hay muchos niños que, los viernes, van a los casinos y nos dicen «tía, ¿Les quedó algo para comer el fin de semana en la casa?, porque lo único que tenemos es lo que nos dan ustedes».

Las palabras de Nelly Maluenda, tesorera del Sindicato Interempresas de Manipuladoras de Alimentos PAE y PAP Gladys Marín, organización regional que congrega a cerca de 600 trabajadoras y trabajadores de diversos sectores de las comunas de La Higuera, La Serena, Vicuña, Paihuano y Coquimbo, reflejan la preocupación de las trabajadoras de cocina de colegios, liceos y jardines infantiles, ante los recortes presupuestarios anunciados por el Ejecutivo, los que pondrían en riesgo el servicio brindado y su fuente laboral.

Nadia Araya, presidenta del sindicato, complementa señalando que «estamos preocupadas por la Circular 16 que sacó el actual Presidente de la República, que recorta la alimentación de los niños más vulnerables del país (y recomendaba «descontinuar» el Programa de Alimentación Escolar), ya que se ven afectados tanto ellos como nuestras trabajadoras».

Según Araya, dicha situación perjudica, sobre todo, a trabajadoras de la tercera edad, madres y jefas de hogar, que podrían perder sus fuentes laborales y ha sido manifestada a la autoridades a través del diálogo liderado por la Federación Nacional de Sindicatos de Manipuladoras de Alimentos (FENASIM) y un grupo de confederaciones.

«Se han entregado cartas y se ha conversado con el director nacional de JUNAEB, Fernando Peña y no hemos tenido respuesta», complementa Araya.