La seguridad no puede seguir tratándose como un tema más dentro de la agenda pública. Es la condición básica para que una familia viva tranquila, un comerciante abra su negocio, un trabajador vuelva a casa sin miedo y una región pueda crecer. Esa fue la definición política que el Presidente José Antonio Kast puso en el centro de su mensaje al país.
Durante demasiado tiempo Chile reaccionó tarde frente al avance del crimen organizado. Las bandas ocuparon espacios, ampliaron sus redes y aprovecharon vacíos legales e institucionales. El resultado fue una ciudadanía que comenzó a sentir que el Estado retrocedía mientras la delincuencia avanzaba. Este Gobierno asumió el compromiso de cambiar esa realidad y la Agenda Contra el Crimen Organizado y el Terrorismo, ACOT, es parte central de ese mandato.
Esta propuesta reúne más de 30 iniciativas para perseguir a las organizaciones completas, capturar a sus integrantes, juzgarlos con herramientas adecuadas y evitar que sigan operando desde las cárceles. Considera ampliar el plazo de flagrancia, reforzar el control fronterizo, endurecer las sanciones contra quienes recluten a menores, fortalecer a la PDI y Gendarmería, y decomisar los bienes obtenidos mediante actividades criminales.
No se trata únicamente de aumentar penas. Se trata de recuperar capacidad de acción. Un Estado firme debe seguir el dinero de las bandas, desarmar sus redes, controlar las fronteras y respaldar a quienes enfrentan el delito. La seguridad exige coordinación, inteligencia y leyes acordes con una amenaza que ya no es la misma de hace veinte años.
Los primeros resultados muestran que es posible avanzar: han disminuido los homicidios, los secuestros y los robos violentos, mientras aumentaron las incautaciones de droga y cayó el ingreso irregular por las fronteras. Son señales importantes, pero no suficientes. Ahora corresponde consolidarlas con cambios permanentes.
Para la Región de Coquimbo, esta decisión también es concreta. Proteger nuestros barrios, rutas, puertos, comercios y sectores productivos es cuidar el empleo, la inversión y la vida cotidiana de miles de familias. Sin seguridad no hay libertad, y sin libertad tampoco hay progreso.
La seguridad no admite retrocesos ni respuestas a medias. Nuestro Gobierno fue elegido para recuperar el orden, proteger a las familias y devolverles la tranquilidad a quienes cumplen la ley. La ACOT convierte ese mandato en acciones concretas, con más herramientas para perseguir al crimen organizado, fortalecer a las policías y recuperar los espacios donde hoy existe temor. Ese es el rumbo que hemos asumido y que vamos a sostener con decisión. Ahora le toca a Chile crecer y vivir en paz.
Darwin Cortés Palma, Seremi de Gobierno de la Región de Coquimbo
































