«Particularmente el comando del Apruebo en la región estuvo errático»

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El actual jefe de la Dirección de Desarrollo Comunitario del municipio de Coquimbo, analiza el plebiscito del domingo 4 de septiembre, que terminó con un resultado adverso a sus pretensiones. Cristóbal Reyes hace además una dura crítica al rol del Partido Comunista en el desarrollo del proceso constituyente y a los comandos de las campañas del Apruebo. «Faltó estrategia y sumar más fuerzas», dice a LA REGIÓN.

Poco tiempo le queda libre a uno de los hombres de confianza del alcalde Alí Manouchehri. Si no, el más clave, ya que juega un papel directo con los vecinos porteños y además de su experiencia, que a pesar de haber sido corta, lo tuvieron en su momento perfilado con alta proyección en política.

Lo sacamos de su cargo como funcionario público y acepta entregar su visión de la jornada histórica, donde la opción Rechazo le dio un verdadero baile electoral al Apruebo, con un contundente 62% versus 38%.

Reyes opta por llamar de nuevo a votación de constituyentes a través de listas donde distintos sectores evidencien el tipo de proyecto al que aspiren. Dice, eso sí, que tendrían que ser menos los constituyentes y que se debiera rescatar las bases de las constituciones de la presidenta Bachelet, de la primera convención, e incluso cartas magnas más antiguas.
«Una comisión de expertos, o con el congreso, sería cualquier cosa menos un proceso constituyente, (…) la gente continúa en su amplia mayoría pensando que Chile necesita de una nueva Constitución, no esta que se les presentó, pero otra sí o sí, las encuestas post plebiscito indican que es ese el sentir de la población.

¿Cómo se tomó esta derrota del Apruebo?
El balance es positivo debido a la gran participación que hubo, con 13 millones de personas votando, y segundo, porque cuando la ciudadanía opina o determina una posición tan contundente como esta, aunque uno esté a favor o en contra, siempre es muy positivo para el futuro de una república respetar el resultado como se hizo. Más allá de derechas o izquierdas, para los demócratas es un balance muy favorable.

Parece que ese proceso exitoso fue gracias al voto obligatorio…
El voto obligatorio es una herramienta que efectivamente, con los niveles de desafección política que hay en el país, se instala como la solución o un remedio para la enfermedad de la democracia nacional. Pero yo soy de una posición distinta, sin embargo, la realidad siempre es más importante que el deseo, por lo tanto, dado los niveles de participación y lo que significa aquello para que la ciudadanía se revincule con los asuntos políticos, me parece que debería mantenerse y convertirse en el nuevo sistema electoral.

En jerga futbolística, la izquierda estaba pateando un penal sin portero y falló. Nunca antes en la historia estuvo tan cerca ese sector de escribir la Constitución. ¿Quiénes son los responsables?
El progresismo nacional ha tenido vertientes bastantes particulares, hay una parte muy importante que gobernó durante mucho tiempo en el país, que tiene una vocación de mayoría y por lo tanto de avanzar en acuerdos con la oposición o con sectores que piensan distinto, con el solo hecho de proyectar un proyecto político a largo plazo. Mientras que hay otros sectores que han ido creciendo con el tiempo pero que no resultan ser evidentemente mayoría, que más bien tienen una vocación minoritaria de poder mantener el apoyo permanente que tienen sin poner por delante, como objetivo relevante, implementar o desarrollar un proyecto político, y en ese contexto me parece que el Partido Comunista ha vuelto a instalar esa vocación de minoría que los ha caracterizado y que lamentablemente terminó en una derrota del progresismo nacional.

¿Cómo se grafican tantos errores juntos que terminaron en un terremoto para el oficialismo?
Creo que el comando del Apruebo, y particularmente el comando de la región por el Apruebo estuvo errático, no hizo parte de la campaña a muchas personas, incluido algunos alcaldes, que fueron parte importante del proceso que levantaba una nueva constitución para el país, muchos jóvenes, muchos luchadores sociales que estuvieron por el cambio social y que no los tomaron en cuenta. Por el contrario, más bien intentaron desde algún punto de vista echarle más agua al mismo molino que los sostiene. Fue un diseño errático, la estrategia electoral y política de la propia convención hasta el día de las elecciones fue errada. Se empezó a entregar el mensaje a los convencidos y no a los que teníamos que convencer, nuevamente fue la vocación de minoría lo que provocó el desencanto natural de ese mensaje de esperanza por un nuevo Chile.

¿Adhiere a esa tesis de que el Rechazo ganó porque los chilenos no se informaron, creyendo solo de noticias falsas?
El nivel de información falsa o fake news naturalmente existió, pero esa arista no es capaz de explicar por sí misma la derrota del Apruebo. Hay otros factores que explicarían como la convención fue perdiendo credibilidad en la gente. La propia ciudadanía se tomó con liviandad esta elección, ya que se votó en su mayoría por personas que tenían vivencias bibliográficas interesantes, que lideraban causas históricas, pero que quizás no estaban capacitadas para escribir los principios fundamentales de la república, que pretendemos nos riga los próximos 50 años.

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