Seis días duraron las clases presenciales . Profesores rompen relación con Servicio Local Puerto Cordillera en el inicio de la virtualidad

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La vuelta a clases ha traído una serie de conflictos entre el sostenedor Puerto Cordillera y la comunidad educativa; profesores, administrativos y apoderados. Y es que no sólo el retorno a los pupitres propiamente tal ha mantenido tenso el ambiente, si no que ahora también, se suma el dilema de haber cambiado temporalmente a algunos directores de colegios, medida impuesta desde el Servicio de Educación Pública.

Tomás Alvarado, presidente comunal del Colegio de Profesores de Coquimbo, anunciaba que la ruptura entre el Puerto Cordillera y el gremio en la zona es «total».

En un punto de prensa, en conjunto con asistentes de la educación, cortaron todo diálogo con el ente sostenedor, justo en el momento en que los estudiantes deberán volver a clases vía telemática, producto del retroceso a cuarentena .

«Ruptura total con el Servicio Local Puerto Cordillera, con sus agentes y sus entes administrativos, técnicos y pedagógicos. Hemos tenido reuniones nefastas, no se nos ha escuchado, hemos hecho petitorios y no se ha respondido».

Endurecimiento de las críticas que hacen referencia a la postura del Servicio de promover la vuelta a clases presenciales en medio de la ola de contagios que vive la región, tesis totalmente opuesta a la de los profesores. A juicio del gremio, «no estaban las garantías».

Además, los casos de profesores positivos con Covid-19 del Colegio San Marino, y las cuarentenas preventivas por sospecha de otros tres recintos hicieron rebasar el vaso.
Pero ni la visita de Alejandra Grebe, directora nacional del Servicio de Educación Pública, calmó las aguas. Y así, estudiantes de los 58 liceos dependientes al Puerto Cordillera en Coquimbo y Andacollo, volvieron a la presencialidad de manera gradual, remota. Mientras los encargados del sistema hablaban de un retorno «exitoso», con sobre el 65% de asistencia a las aulas, los docentes aseguraban que menos del 40 % de los estudiantes volvieron a las aulas, calificando incluso la situación como una medida «criminal».

Lo cierto, es que plan «retorno presencial» duró sólo seis días, debido al retroceso de fase. Fue el miércoles tres de marzo cuando se observaban los primeros alumnos con uniforme por las calles de la ciudad. Hoy estudiantes y apoderados se ven en la nebulosa de otro año académico vía telemática, después de semanas enteras de debate.

«Hay 3 profesores confirmados con Covid en Coquimbo, ayer me enteré que otro docente del liceo Fernando Bingvinat salió con PCR positivo, era evidente que los casos iban a ir apareciendo, la responsabilidades son más que evidentes».

La ruptura con el Servicio de Educación no afectará el inicio de las clases vía online, ya que aseguran estar comprometidos y cuadrados con dicha modalidad.

DIRECTORES REMOVIDOS

La mañana del lunes primero de marzo comenzaba con manifestaciones de apoderados en las afueras de la Escuela Intercultural Huachalalume; con pancartas y gritos rechazaban la designación de la nueva profesora a cargo del establecimiento.

Desde Puerto Cordillera lamentaron los hechos y la falta de diálogo por parte de los apoderados. La ex directora se había ido a jubilación y el cambio era inminente.

Al Colegio de Profesores de la región le llegaron otros casos que preocupan en la comunidad educativa. Incluso, han solicitado de oficio al Puerto Cordillera para saber los motivos de los cambios de directores. Hasta el momento no tienen respuestas. Consultado por Diario La Región, el Servicio de Educación Pública tampoco se refirió al asunto.

Desde el gremio siguieron de cerca el caso de Margarita General, una destacada docente, directora de la Escuela Juan Pablo II, que fue removida de su cargo para ser trasladada a un colegio rural del sector El Peñón. Ante el reclamo de padres y apoderados, Puerto Cordillera la reintegró.

«Han habido cambios que hasta cierto punto son un menoscabo a la profesión, sin embargo ya conocemos que en virtud de nuestros reclamos y de la presión de padres y apoderados, la directora de la Escuela Juan Pablo II fue reintegrada en su recinto y ella está muy feliz. Es una profesora con una labor de carácter internacional, con gran respaldo en la Parte Alta, y que la habían desterrado a una escuela rural», sentenció Alvarado.

Astrid Salas, directora del Liceo José Tomás Urmeneta, también fue removida de su cargo. Apoderados se manifestaron en contra de la medida. La docente había tenido un rol protagonista en la comunidad, por lo que recibió el apoyo total de sus pares. «Los padres, apoderados y alumnos sienten cariño por la ella, se ganó el cariño y respeto mediante su trabajo. Los hechos están ahí y hablan por sí solos», sentenció el edil de Coquimbo, Marcelo Pereira.

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