Especialistas coinciden en que la acumulación favorecerá la disponibilidad de agua para la próxima temporada, aunque advierten que el aporte efectivo dependerá del deshielo en los próximos meses.
Por: Valentina Echeverría O.
La acumulación superior a seis metros de nieve en la cordillera del Equi abre un escenario favorable para la disponibilidad de agua en la cuenca de cara a la próxima temporada. Si bien especialistas coinciden en que se trata de una muy buena noticia para el abastecimiento hídrico, advierten que aún es necesario esperar el comportamiento del deshielo para conocer el aporte efectivo que llegará a ríos y embalses.
La medición corresponde al sector del embalse La Laguna, a 3.150 metros sobre el nivel del mar, y es realizada por personal de la Junta de Vigilancia del Río Elqui, organismo que mantiene un registro histórico de más de seis décadas y entrega estos antecedentes a la Dirección General de Aguas.
El gerente de la Junta de Vigencia del Río Elqui Alex Cortés, destacó que la acumulación de nieve permite proyectar un escenario positivo para la cuenca. «Claramente significa que tenemos asegurada el agua para la agricultura y para la conurbación La Serena – Coquimbo. Las reservas nos van a ayudar a enfrentar las próximas sequías porque vivimos en una situación de extrema aridez».
Desde PROMRA, el modelador ingeniero agrónomo, Sebastián Norambuena explicó que la nieve actúa como una reserva natural de agua, ya que se acumula durante el invierno y, con el aumento de las temperaturas, comienza a derretirse alimentando los ríos y los embalses La Laguna y Puclaro.
Sin embargo, llamó a interpretar la información con cautela. «Los más de seis metros de nieve corresponden a una medición realizada en un punto específico cercano al embalse La Laguna, por lo que no significa que toda la cordillera tenga la misma acumulación».
El especialista agregó que no toda la nieve se transforma directamente en agua disponible , ya que cerca de un 30% puede perderse por sublimación. Además, indicó que para estimar el aporte real a la cuenca será necesario conocer la superficie cubierta de nieve y observar cómo se desarrolla el deshielo durante los próximos meses.
Respecto al impacto para la agricultura, Norambuena sostuvo que esta acumulación debería favorecer la disponibilidad de agua durante la temporada de riego 2026-2027, permitiendo una distribución más estable y con menos restricciones que en los últimos años. No obstante, enfatizó que aún es prematuro hablar de una recuperación definitiva de la seguridad hídrica, debido a los efectos acumulados de la sequía y a la variabilidad climática que caracteriza a la Región de Coquimbo.
Asimismo, agregó que «debemos aprovechar esta oportunidad para recuperar las reservas de agua, pero sin dejar de lado las medidas de cuidado y eficiencia. Es necesario seguir mejorando los sistemas de riego, reducir las pérdidas en los canales, monitorear la nieve y los caudales, y planificar la distribución del agua pensando también en la posibilidad de futuros años secos».

































