Con el convenio de traspaso de fondo ya firmado dese el Gobierno regional al municipio de Coquimbo, la futura administración del Mercado del Mar de Coquimbo comenzó a tomar forma y, junto con los beneficios para más de un centenar de trabajadores, durante el concejo municipal número 54 realizado el día miércoles. En la instancia diversas dudas surgieron sobre cómo se evitarán conflictos entre los locatarios en uno de los principales polos turísticos de la comuna.

Por: Javiera Escudero

El proyecto beneficiará a 107 personas y durante los primeros cinco años será administrado por el municipio, período tras el cual se buscará concretar el traspaso de la gestión a los propios locatarios.

Pasar de estar la mayoría de los puestos se han otorgado aún quedan 7 cupos disponibles, que deberán ser designados, a trabajadores que postulen a esta gran posibilidad, hecho que inquieta las aguas ya que muchos desean ser uno de los beneficiarios ganadores.
Al respecto la concejala Cynthia Silva solicitó que exista una nómina pública de postulantes y beneficiarios, con el objetivo de garantizar la transparencia del proceso de asignación de los espacios comerciales.

Durante la discusión del modelo de administración, el concejal Pablo Galleguillos planteó una inquietud que no pasó desapercibida: evitar que se repitan situaciones que han ocurrido en otras caletas y mercados del país, donde comerciantes terminan enfrentándose por captar clientes.

«Uno ve la televisión otras ciudades donde hay problemas entre los mismos locatarios. La persona que sale a recibir al turista se pelea con el mesero. Incluso han salido noticias de lugares donde los locatarios se ofrecen pistola para pelearse al turista. ¿Cómo vamos a prevenir que eso pase en Coquimbo?», cuestionó.

El edil también consultó si existirá un reglamento interno que contemple sanciones para quienes protagonizan conflictos por un puesto de venta o por captar turistas, considerando el impacto que esas situaciones podrían tener en la imagen del recinto.

Frente a las inquietudes, el administrador municipal Cristóbal Reyes aseguró que el modelo de gestión fue construido en conjunto con los propios locatarios y que el municipio insistió en asumir la administración inicial porque se encontraba en mejores condiciones para poner en marcha el proyecto.

«Fue una tarea que no había sido tan sencilla», reconoció.

Respecto a las sanciones, Reyes explicó que ya existen experiencias similares en programas municipales como Impulsa Coquimbo, donde se aplican medidas concretas cuando los participantes incumplen las normas de convivencia.

«Las personas que faltan reiteradamente o hacen uso de herramientas incivilizadas para resolver conflictos son sancionadas e incluso han sido expulsadas. Hemos tenido casos de personas que lamentablemente han perdido la oportunidad porque afectan al resto», afirmó.