Lo que comenzó como una búsqueda por darle un nuevo uso a uno de los residuos más comunes de la cocina terminó convirtiéndose en un innovador emprendimiento local. Hoy, Natalie Pacheco elabora cremas, jabones, tinturas naturales y té a partir de cuescos de palta, apostando por la sustentabilidad y la economía circular.

Cuando Natalie Pacheco mira una palta, no sólo ve una fruta. Ve años de trabajo, aprendizaje y una oportunidad para crear algo diferente.
La emprendedora de Coquimbo ha estado ligada a la venta de paltas desde pequeña. Sin embargo, fue la inquietud por descubrir nuevas formas de aprovechar este producto la que la llevó a iniciar un camino de investigación que cambiaría el rumbo de su negocio.
«Empecé a buscar información y me di cuenta de que el cuesco tenía muchas propiedades que la mayoría de las personas desconoce. Ahí nació la idea de experimentar y descubrir todo lo que podía crear a partir de él», recuerda.
Lo que comenzó como pruebas realizadas en el patio de su casa, terminó convirtiéndose en Guacalste (@cosmetic.guacalste), un emprendimiento que hoy ofrece cosméticos naturales, mascarillas capilares, jabones artesanales, tinturas vegetales, productos con colágeno natural y té elaborado a base de cuescos de palta.
Durante más de cuatro años, Natalie estudió, probó fórmulas y perfeccionó procesos hasta desarrollar una propuesta innovadora que rescata un elemento que normalmente termina en la basura y lo transforma en productos con valor agregado.

“Muchas veces las oportunidades están más cerca de lo que creemos. Yo las encontré en algo que había tenido toda mi vida frente a mí. Mi sueño es seguir creciendo, aportar al cuidado del medioambiente y, algún día, generar empleo para otras mujeres que también quieren salir adelante”, comenta.