Adolfo Formas Patiño: El precursor olvidado de la astronomía regional

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adolfoLa Región de Coquimbo es epicentro mundial de la astronomía. Esto se debe a que a partir de las década del 60 los más importantes observatorios científicos decidieron instalarse en la zona. Esto hoy sigue ocurriendo y se ha visto complementado por la creación de centros turísticos orientados al tema.
Pero muchos años antes que la zona fuera conocida mundialmente por sus cielos llegó a la zona el ingeniero y profesor Adolfo Formas Patiño. Pese a que nunca ha tenido un reconocimiento por sus obras en materia astronómica para algunos es el gran precursor de la astronomía en la zona.
El docente venía de Santiago, donde se desempeñó desde 1857 en el Observatorio Astronómico Nacional (OAN) en Santiago. Este centro astronómico que surgió a partir de la visita que realizara a nuestro país una expedición de la Armada de los Estados Unidos a cargo del teniente James M. Gilliss, que tenía por objetivo realizar observaciones cerca de la oposición de Marte y otras de Venus. Su primera ubicación fue el Cerro Santa Lucía, luego se trasladó a la Quinta Normal (1862) y finalmente a Cerro Calán.
Por esos años el OAN era bien conocido en el mundo como uno de los pocos establecimientos en el hemisferio sur donde se desarrollaba investigación astronómica. El otro estaba en Río de Janeiro, Brasil.
Con toda esa experiencia alcanzada en ese centro astronómico, el 1864 Adolfo Formas y debido a problemas de salud deja su labor y se traslada a La Serena, donde  se convierte en profesor del Liceo de Hombres de La Serena, miembro de la Sociedad de Artesanos desde el 20 de octubre de 1873 y fue el primer director de la escuela nocturna dicha institución.
Además, fue venerable maestro de la Logia Luz y Esperanza de La Serena en los años 1875 y 1879 al 1880. Fue también bombero y ocupó un cargo de directivo.

BATALLÓN  COQUIMBO

Pero quizás uno de los hechos más recordados de este ingeniero y profesor, tiene que ver con la Guerra del Pacífico. Aquí realizó una labor educativa muy importante dentro del llamado Batallón Coquimbo. Para lograr que los compatriotas que partían a la guerra se pudieran ubicar durante las noches, les enseñó a orientarse mediante las estrellas. Es así como les entregó las claves para usar las constelaciones de la Cruz del Sur y Orión para ubicar los puntos cardinales. Esa información era clave en esos años donde no existía la tecnología de posicionamiento global de hoy. Este hecho no es muy conocido.
En el Liceo de Hombres de La Serena, hoy Gregorio Cordovez, impartió clases de matemáticas y astronomía. El escribió obras literarias, de educación, de astronomía. Una de ellas «Astronomía Esférica; tratado teórico y práctico», publicado en 1886.
«Sus últimos años en el Gregorio Cordovez por ahí después del 1891, un grupo de soldados que tenía albergado el liceo, le dañaron un material astronómico que tenía para impartir nuevas clases de astronomía, lamentablemente no lo pudo realizar.  Cuando dejó el liceo y le dieron un departamento del Club Coquimbo de la Logia Luz y Esperanza, donde vivió sus últimos días, con sus libros y sus obras de caridad diaria que realizaba a las personas. Sus restos no se sabe bien dónde están, pero es posible que sea en el Cementerio de La Serena», señala Luis Malebrán, presidente de la Sociedad de Artesanos de La Serena.
Aunque tampoco está clara la fecha de su muerte, se cree que fue los primeros años de 1900. Adolfo Formas también perteneció al Círculo Literario y Científico de La Serena fundado en 1897. «El era ya viejito pero muy respetado, realizaba composiciones literarias relacionadas con el universo, los astros como el Dios Sol», dijo Malebrán.

Pese a que muy pocas personas desconocen la importancia de tuvo Adolfo Formas para el desarrollo de la astronomía local y en la necesidad de muchas personas por acercarse a la ciencia, existe en La Serena una calle que lleva su nombre, está en la Avenida Cisternas, entre Seminario y Los Castaños.

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