Alumnas de Odontología de la UPV denuncian atención clandestina de pacientes

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4Para nadie es un misterio que la carrera de odontología es compleja, más aún para jóvenes que en innumerables ocasiones deben costear de su propio bolsillo la atención de pacientes exigidos en la malla curricular.

La captación de pacientes y requisitos clínicos para aprobar ramos se transforman en un verdadero dolor de cabeza. Es por ello que estudiantes de dicha carrera en la Universidad Pedro de Valdivia (UPV) sede La Serena sacaron la voz, denunciando diversas «injusticias» a las que están sujetos.

En primer lugar, aseguran que para aprobar cuarto y quinto año se les exige atender 50 pacientes anuales, los cuales en ocasiones no tienen la situación económica idónea para cancelar tratamientos o prótesis, por lo que tienen que costear los materiales, que no son baratos.

«La mayor tasa de reprobación es por temas clínicos, no teóricos.  En cuarto y quinto año piden la atención de 50 pacientes anuales. De sacar 48 ó 49 se reprueba el ramo, a pesar de tener nota 7 en teoría. Estos requisitos son recién para postular a la nota 4.0», aseguró Laura Romaniello, presidenta del centro de alumnos de Odontología en la UPV La Serena.

A ello se suma la compra de insumos, los cuales no bajan de los dos millones y medio de pesos por año. «El promedio anual es entre dos millones y dos millones y medio de pesos. La universidad pasa cosas básicas como algodón o guantes, pero lo instrumental o materiales los costea uno. Además, el dinero solicitado a pacientes van destinados a los fondos de la universidad», agregó.

Clínica universitaria

Para el perfeccionamiento de sus aptitudes, los estudiantes cuentan con una clínica dental para la atención de pacientes, bajo la supervisión de docentes. Sin embargo, esta se encontraría en proceso de autorización por los organismos de salud, por lo que en la actualidad los alumnos atienden «clandestinamente».

«La clínica supuestamente está en proceso de autorización. Personalmente fui a la Seremía, donde me informaron que la clínica no está autorizada ni en proceso de ello. Ya salieron tres generaciones de Odontología de esta universidad, pero todavía estamos atendiendo pacientes de manera clandestina», comentó Romaniello.

Laura junto a su compañera Natalia Maulen se la juegan por mejoras definitivas, aunque aseguran que la respuesta de la casa de estudios deja que desear. «El jefe de carrera dijo que en todas las universidades ocurre lo mismo, si el paciente no tiene cómo cancelar, el alumno debe responder».

Las alumnas aún así, llaman a la comunidad a cooperar en su formación, atendiéndose con ellos en las dependencias de la universidad situadas en Avenida Cuatro Esquinas 060, La Serena.

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