Escasez hídrica también afecta a la producción del popular COPAO

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La prolongada sequía que afecta a gran parte del país, y al Valle de Elqui en particular, se nota aun más en esta temporada estival, cuando madura el fruto de los cactus que crecen en los cerros, el copao.

Es un fruto del cactus que abunda en muchos cerros del valle, especialmente en las cercanías de la ciudad de Vicuña, y del cual viven varias personas que se dedican a recolectarlo y/o a venderlo a los turistas.

La escasez del copao ha llegado a tal punto que es muy difícil encontrarlo a la venta en el centro de Vicuña, y de ser hallado su precio es altísimo.

En esta época es utilizado para comerlo con azúcar, en jugos, mermeladas, mistelas, y para lavarse el cabello; e incluso en algunos restoranes es usado en platos de cocina de autor.

Uno de los recolectores y vendedores de copao es Orlando Murúa Cortés, quien tiene un local de venta de cactus en la Galeria Artesanal Gabriela Mistral, ubicada frente a la Plaza de Vicuña, quien expresó su preocupación por la extrema escasez del codiciado fruto durante el presente verano, debido a la falta de lluvias en los últimos años en el Valle de Elqui.

«Este año no tenemos copao en los cerros debido a la escasez de lluvias, y la gente lo anda buscando, pero ante la naturaleza no podemos hacer nada; simplemente el copao no está disponible. Como todos los años, he recorrido varios cerros cercanos a Vicuña, como en los sectores de Gualliguaica, San Carlos, Campana, Andacollito y Rivadavia, para recolectar copao, pero no hay, y los pocos que se encuentran son muy pequeños y no sirven para comer», explica.

En años buenos la cosecha de copao comienza a mediados del mes de noviembre y se prolonga hasta fines del mes de febrero.
Sin embargo, en esta temporada la situación es diferente y el autóctono fruto no apareció en las verdurerías y en los locales de artesanías y cactus.

«Cuando llueve mucho hay abundancia de copao; y ahora depende del Todopoderoso si tendremos lluvia este año, para tener de nuevo los copaos en el próximo verano. Yo los vendo enteros y también abiertos en la parte de arriba, para que los turistas le echen azúcar a su gusto y se lo sirvan en el momento. Los llevan enteros para comerlos en sus casas o para preparar jugos, mermeladas, mistelas, e incluso lo usan para lavarse el cabello.

Tiene varias propiedades curativas, porque contiene importantes minerales y vitaminas para la salud humana», señala. Agrega que los recolectores de copao en Vicuña son personas muy cuidadosas para realizar esa labor ya que lo hacen con una caña o palo largo que en la punta tiene amarrada la mitad de una botella de plástico; algo similar a un «paltero» o palo para recolectar paltas. «Esto se hace de esta forma para no dañar los cactus y sólo extraer los copao, sin afectar la planta, los frutos pequeños o las flores», manifiesta.

La ausencia de este fruto ha significado menos ingresos económicos para varias personas que se dedican a su recolección y venta; además para algunos restoranes que lo usan en jugos y preparaciones saladas.

Por ejemplo, en años de buena cosecha, Orlando Murúa obtiene entre $ 40.000 y $ 80.000 en la venta de copao a la semana. Ahora sólo he visto a una persona vendiendo copao a un alto precio: $1.000 el grande, $ 800 el mediano y $ 500 el pequeño. En tiempos buenos yo vendía ocho copaos por mil pesos y ahora un copao vale mil pesos. Somos muchos los recolectores y vendedores de copaos que no tendremos ingresos este año por la escasez de frutos que está provocando la tremende sequía que tenemos. La cosa es bien simple: sin lluvias no hay copao», confiesa.

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