Presidenta de Funcionarios No Académicos ULS: «Necesitamos un protocolo de acoso»

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7Más de dos meses en toma. Para muchos excesivo. Para otros, un tiempo prudente para sentarse a conversar. Ya lo hicieron en el Campus Domeyko –que pasó de toma a paro- lo que es una señal de esperanza para cientos de alumnos de la Universidad de La Serena que si bien apoyan las demandas feministas, también desean volver a clases cuánto antes. Lo propio con los más de 550 trabajadores de la casa de estudios, que van cumpliendo con sus funciones aunque no con normalidad. Porque debido a las tomas algunos se distribuyen por la ciudad, en distintas oficinas y «hasta de sus casas», como aclara Karina Núñez, presidenta de la Asociación Regional de Funcionarios No Académicos de la Universidad de La Serena.
Karina dice que el panorama es complejo por sus beneficios, «porque tenemos que seguir cumpliendo con las labores. Por ejemplo, el Campus Limarí –Ovalle- ha estado en paro, por lo que se asiste a la universidad sin haber estudiantes. Mientras que en La Serena, como están tomados los campus, no tenemos acceso y debemos trabajar por sistemas de turno, conseguir otras oficinas de instituciones, distribuirnos por toda la ciudad. Cada departamento se ha conseguido oficinas o lo hacen desde la casa, todo de forma remota. Por ende, hay que estar pendientes en contestar correos, enviar informes y nos complica lo que podamos perder respecto a los beneficios, como las jornadas del verano, el receso de Fiestas Patrias, el receso de invierno…».
La Asociación de Funcionarios No Académicos forma parte del consejo académico, como consejeros, y también son invitados de forma permanente a las reuniones, «entonces seremos parte de la negociación del nuevo calendario académico, puesto que estamos defendiendo nuestros derechos. Los funcionarios siempre tenemos receso en el mes de febrero, pues se trabaja en enero, pero sin estudiantes y en jornada única hasta las cinco de la tarde. ¿Cómo lo haremos ahora? Apenas se entreguen los campus se realizará un consejo académico para discutir el nuevo calendario, donde se decidirá hasta cuándo quedarán las clases, las laborales de los funcionarios… Nosotros tenemos receso de invierno en el mes de agosto y hasta el momento no sabemos qué pasará. Eso, insisto, lo veremos cuando se haga el nuevo calendario académico», afirmó Karina.

Sin embargo, y pese a que estos dos meses no han sido los mejores en cuanto al tema laboral, el apoyo a las demandas feministas y también las tomas es total. En eso están seguros. Y todos, sin distinción. Y así lo aclara su presidenta.
«Estamos pendientes de esta toma, que obviamente apoyamos, porque como funcionarias hay muchas que se han visto afectadas y se necesita que se apruebe un protocolo de acoso, que no sea algo que siga oculto, sino que se diga que en las instituciones públicas hay acoso tanto laboral como sexual y que debe existir un mecanismo transparente para que esto se pueda denunciar. Estamos a favor de las demandas, aunque se ha dilatado mucho el tema de la negociación. Eso es muy importante destacar, pese a que el Campus Domeyko ya llegó a un consenso –este miércoles- con la autoridad, donde lograron tener una respuesta a sus petitorios lo que ya es un avance. Hay que destacar, también, que acá lo que se está pidiendo no es sólo una oficina para ir a denunciar el acoso, sino que se está pidiendo que de a poco se cambie la cultura, dado que la universidad finalmente es la instancia para realizar los cambios sociales. Comprendemos eso y entendemos de igual manera a todos los que no están de acuerdo por lo largo del proceso. Sin embargo, veo que ya están entrando en conversaciones y en resultados positivos».

En ese sentido, cómo ve a la universidad, ¿está dispuesta a acceder a los petitorios y así terminar con las tomas?
«La Universidad está abierta a crear la oficina, a contratar a los profesionales pertinentes para que sigan con las denuncias con abogados, psicólogos, asistentes sociales y en eso está avanzado. El tema es que esta es una toma muy distinta a las que ha habido en años anteriores, pues existe un liderazgo que no tiene representantes, ya que ellas –Asamblea de Mujeres Autoconvocadas- quieran todas conversar con el consejo académico, que son entre 30 autoridades, lo que ha dificultado las conversaciones o el avance más rápido, dado que es un movimiento muy distinto a los anteriores».

¿Usted ha participado en algunas reuniones entre el consejo y la asamblea?
«Claro, he participado de los consejos académicos donde se habla entre las autoridades y las mujeres autoconvocadas y se ha podido dar el diálogo, la conversación. También hay muchos temas legales que ellas no sé si desconocen o quieren modificar, pero el estatuto administrativo o los parámetros donde se mueve una institución pública a veces no nos permite, así que es complejo. Uno quiere mejorar de un día para otro, pero lamentablemente hay restricciones legales que no se pueden hacer».

¿En qué están hoy las negociaciones entre ambas partes?
«En este momento se está a la espera de la revisión del protocolo de acoso, que fue aceptado por la universidad, pero se hicieron cambios legales de la asesoría jurídica y eso es lo que la Asamblea de Mujeres Autoconvocadas está revisando y también la opinión de los académicos».
¿Esta toma ha sido para ustedes la más compleja de los últimos años?
«La más larga fue una que duró casi siete meses y fue en el año 2011 por el tema de la gratuidad, pero ésta ha sido la más compleja porque no se sabe con quién conversar directamente. Es más. La misma Asamblea se ha separado por campus y también han tenido conflictos entre ellas, pues están dejando a los hombres de lado, tienen actividades separatistas, entonces es un cambio de paradigma totalmente, independiente que salgan las cosas a flote».

1 COMENTARIO

  1. El rector debe presentar su renuncia. Cero capacidad de resolver un conflicto en el plantel.
    Cero gestion para subir el ranking de la universidad. Cero presencia . etc..solo cero. No brilla la ULS

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