Profesora ciega que trabaja en Liceo de La Serena, ejemplo de superación

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Sin pensarlo demasiado, la profesora Marcela Arancibia, del liceo Gregorio Cordovez, se convirtió de una día para otro en la voz de la discapacidad, representando a la región de Coquimbo en el Encuentro Nacional por la inclusión de personas con discapacidad organizado recientemente en Santiago por el Servicio Nacional de la Discapacidad (SENADIS)

El evento, que reunió a más de 300 personas de todas las regiones, pretendía recoger la opinión de este grupo frente a la realidad actual del país, si se consideraban parte en las demandas que exige la ciudadanía y conocer sus propuestas para un Chile mejor.
Pese a que la organización no procuró para las mesas de trabajo un sistema de lenguaje alternativo para que, en el caso de Marcela, pudiera leer un documento dada su discapacidad visual, eso no fue impedimento para que ella y su grupo, al analizar las consultas, fuera la misma profesora que expuso ante la multitudinaria audiencia.

Un gran detalle si el tema analizado justamente era la inclusión, pero para la enérgica Marcela no fue un obstáculo. Su mesa, compuesta de 12 personas, empatizó con su situación, siendo ella elegida para representar su planteamiento al público, definiendo dos propuestas al respecto: que el Estado chileno debería procurar tener un equipo multidisciplinario que acompañe a las madres al momento del duelo, «cuando nace un hijo con alguna discapacidad, cualquiera que sea, no se tiene el apoyo de nadie. Es un duelo lo que se vive. El Estado debiera ser garante de ese servicio. Hoy no existe esa preparación para la familia», señala Marcela.

Además, en toda la formación de pre grado en la educación superior debiera existir un ramo sobre la discapacidad, que los ingenieros, arquitectos, médicos y otras profesiones y técnicos cuenten con una asignatura donde se imparta sobre aquello, «que se enseñe lenguas de señas, el autismo, lenguaje inclusivo y actitud inclusiva. Yo no quiero nunca más en la vida ir a un restaurante y que el garzón le pregunte a mi acompañante qué me quiero servir, porque eso me limita como ser humano, o que en mi país una persona sorda no pueda ser interpretada al ir a un hospital», manifestó la docente.

Estos planteamientos, junto al resto de las otras ideas generadas en las mesas de trabajo, se compilarán en un documento que se despachará al Congreso, a fin de que el Poder Legislativo analice las demandas de este grupo de personas.

A juicio de Marcela, «la gente no cree en la inclusión, la siente muy lejana, muchos empresarios prefieren pagar una multa al no incluir entre sus funcionarios un porcentaje de discapacitados» que, según la ley de inclusión laboral Nº 21.015 para el sector público y privado, al menos deben contar con un 1% de personas con discapacidad.

Desde octubre del 2016, Marcela Arancibia se desempeña en nuestro Liceo Gregorio Cordovez trabajando en el Programa de Integración PIE. El aporte de esta profesora de Castellano y Filosofía ha sido colaborar directamente con los cuatro estudiantes ciegos que tiene hoy nuestro establecimiento educacional.

Paralelamente se desempeña en el colegio Luis Braille, y dentro de sus funciones está también orientar a los jóvenes que terminan su ciclo básico a elegir una opción para la enseñanza media.

A partir del 2017, el liceo Gregorio Cordovez volvió a incorporar en sus aulas a estudiantes ciegos, «aquí hubo una preparación para todos los estudiantes que recibían a los niños del Luis Braille, sobre el lenguaje a las educadoras del equipo PIE. Yo noto que en este liceo se les trata igual que a todo el resto de alumnos y así debiera ser y no como los pobrecitos», explica.

Este 2020 se incorporará una estudiante ciega al liceo, justo cuando otros cerrarán su ciclo escolar, ya que tres de ellos saldrán de cuarto medio, «nos hemos planteado como equipo PIE para el próximo año desarrollar habilidades para la vida, fomentar conductas en el estudiante que les permita sobrevivir en este mundo, que no está preparado y que no es inclusivo. Además de todo lo académico que entrega el liceo, queremos darles otras herramientas para lograr en ellos la independencia y que puedan salir adelante», manifiesta Marcela.

CIEGOS POR
AGRESIONES

Según el último informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), emitido el pasado 6 de diciembre, en nuestro país 352 personas han sido víctima de lesiones oculares producto de la represión ejercida por las Fuerzas Especiales de Carabineros, en el marco de lo que se ha denominado estadillo social.

Frente a esta triste realidad, Marcela Arancibia no ha sido indiferente por la situación que enfrentan cientos de chilenos por la pérdida de sus ojos de manera irreversible, «es una tragedia, porque cuando uno nace con el déficit uno se adapta, pero que se te apague el mundo de un día para otro es como volver a nacer, porque se te tiene que enseñar todo de nuevo. Me provoca angustia, porque vuelvo a la primera etapa, no hay un equipo que apoye psicológicamente a esas personas».

Marcela declara que el mundo no está hecho para los ciegos, sin embargo, cuando se nace con esa discapacidad el aprendizaje es más profundo, pues se desarrollan los sentidos de la audición y el tacto para suplir la oscuridad que les rodea.

En el caso de Gustavo Gatica, quien perdió sus dos ojos producto de balines disparados por Carabineros, Marcela expresa que «he escuchado que todos sus cercanos quieren aprender braille para estar en la misma función, pero el braille no es lo único que tiene un ciego, enseñarle a usar su celular por ejemplo y los software de lectores de pantalla, pero me preocupa el desconocimiento, porque no existe la formación. Debiera haber un equipo de contención para cada caso».

En Chile sólo existen cuatro colegios de déficit visual: uno en La Serena, otro en Concepción y dos en Santiago.

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