Seis voluntarios de «Línea Esperanza» entregan apoyo gratuito en salud mental

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Es un equipo de seis voluntarios
que responde los llamados de
personas que necesitan
orientación, especialmente en
este tiempo de emergencia
sanitaria. Uno de ellos es
Fernando, quien se unió al
Programa Ecológico después de
atravesar una complicación muy
grande de salud mental.

Fue en julio cuando el Programa Ecológico en Salud Mental Comunitaria del Servicio de Salud Coquimbo decidió lanzar su Línea Esperanza.

En principio, hasta el mes de octubre. Hoy, cuenta Lenka Alfaro, asistente social del Departamento de Salud Mental del Servicio de Salud, seguirán por un tiempo más porque el Ministerio de Salud «les autorizó una ampliación para seguir trabajando hasta diciembre».

Y eso los tiene contentos. Al equipo de trabajo, claro. Pero también a los usuarios, quienes llaman no para recibir un consejo, sino que simplemente para ser escuchados.

«Es una oportunidad para acompañar a las familias que están atravesando, al igual que todos nosotros, este tiempo de pandemia, y Línea Esperanza es el espacio de escu-
cha y que está a cargo de trabajadores comunitarios de salud mental dispuestos a escuchar con atención el compartir de otras personas en este tiempo de mucho temor e in-
certidumbre», cuenta.

Un espacio para escuchar

Reconoce la profesional que Línea Esperanza es el resultado de muchos años de trabajo, «de un programa que está apoyando el Servicio de Salud Coquimbo (Programa Ecológico en Salud Mental Comunitario) y que busca trabajar con las familias en el territorio y devolverles el protagonismo respecto de cómo resolver algunas dificultades que se presentan en su vida diaria. Este programa en uno de sus segmentos, impulsa el desarrollo de escuelas de primer nivel y durante seis meses participan activamente en lo que es
una escuela de formación en temas de salud mental, así que en ese espacio comparten con otras personas desde su propia vivencia».

Explica, eso sí, que en ningún momento entregan consejos, debido a que este «es un espacio de escucha abierto para cualquier persona que se siente sola y que esté pasan-
do por un momento de tristeza, quizás de angustia, de incertidumbre.

Cuenta con seis líneas telefónicas que están disponibles de lunes a sábado -entre 12 a 20 horas- y las personas que atienden han estado en el programa y han tenido -o algún integrante de su familia- alguna dificultad de salud mental, por lo tanto apoyan desde su propia experiencia. Y al recibir esta formación se les acredita y pasan a llamarse trabajadores comunitarios de salud mental».

Durante las primeras seis semanas recibieron 338 llamadas desde distintos puntos de la región y en la actualidad, asegura, atienden en promedio nueve llamados.

Para Lenka y quienes reciben las llamadas, especialmente, ha sido toda una experiencia, «ya que cuando existe otra persona que nos está escuchando, que se interesa por lo
que nos está pasando, eso devuelve tranquilidad, esperanza, y la certeza de que esta situación, que a pesar de ser tan difícil, acompañados la podemos llevar de una mejor manera.

Y claro, para algunas personas ha sido un gran incentivo, e incluso esperan con ganas el día que se programa otra llamada. ¿Lo malo? En algunas personas existe desconfian-
za, porque a veces no creen que esto del apoyo solidario esté funcionando, pues creen que es como una pitanza…».

Fernando es una de las personas detrás Línea Esperanza, y se unió al Programa Ecológico hace un tiempo, después de atravesar una complicación muy grande relacionada con salud mental.

«Acudí al CESFAM donde pertenecía y ahí conocí el programa, y la verdad que me interesó un montón, porque era un modelo de salud integral, no sólo desde lo médico, sino que veía
al individuo y a la familia como eje fundamental de desarrollo.

Fue así como conocí el programa y me fui desarrollando y adquiriendo distintas habilidades con respecto a mi rol comunitario. Mejoré habilidades para poder entregar lo que el programa me entregó a mí», señala.

Para Fernando este es un trabajo que requiere de permanente construcción, pero que lo llenó de satisfacción desde el primer llamado.

«Fue muy especial, muy emotivo. Es difícil contarlo muchas veces, porque en definitiva son situaciones muy especiales, personas con las cuales me he logrado comunicar. Esa primera llamada fue muy gratificante, es de alguna manera una relación muy personal, tanto para
quien llama como para quien recibe, y creo que todos los objetivos se cumplieron», re-
cuerda.

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