28 familias de Punta Sur aseguran que las dejaron «plantadas» con la ayuda tras inundaciones por las lluvias

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Don Pedro López, vecino de calle Glorias Navales con las Vertientes, en el sector Punta Mira Sur, fue uno de la decena de afectados por las lluvias caídas el pasado fin de semana en esa población, denominada como «Punto Rojo». Asegura que las autoridades locales estaban en conocimiento de las pozas que se forman en las principales avenidas y en las casas del barrio, sin embargo, según su parecer, no habrían actuado ni anticipado la situación, lo que habría gatillado el dilema.

Cuenta que ayer martes la comunidad tenía agendada una reunión con el director de Dideco, Cristóbal Reyes, cita a la cual no se habría presentado el funcionario. «Solo vinieron días atrás a dejar naylon, pero de ayuda concreta, nada, los esperamos toda la mañana, quedamos con los crespos hechos. Ni del municipio ni del Serviu tenemos respuesta», dice molesto a LA REGIÓN.

Hace más de 20 años que vive en el lugar, y dice que nunca había sentido tanta rabia, pues ahora perdió elementos de trabajo, y en tiempos de crisis económica en la actualidad pendemos de un hilo en cuanto al bienestar, reflexiona.

«Nosotros somos gente humilde, yo perdí todas mis herramientas, siempre hago pitutitos, mi señora perdió su mercadería, ella vende ropa y zapatos en la feria. Todo eso lo perdimos y nadie nos brinda una mano siquiera para poder levantarnos», alega.

Este hombre dice representa a 28 familias afectadas por los 49,9 mm que cayeron solo en la comuna puerto durante sábado y domingo. Mismas familias que esa tarde difundían videos en redes sociales donde se le veía prácticamente con el agua llegando hasta un poco más abajo de las rodillas, inundando el living, piezas, fachadas y entradas, dañando aparatos electrónicos y afectando la tranquilidad y paz mental de las personas.

«Ese día fue un infierno, tuvimos un río, se sumó el agua lluvia con la alcantarilla y fue un desastre. Nadie se acerca, los mismos vecinos abrimos, rompiendo las infraestructuras para que corra el agua. Todos los años es lo mismo cuando llueve, (…) da rabia porque ellos sabían, entendemos que hubo reuniones, pero no fueron capaces de ayudarnos con anticipación», dice.

El drama se extiende debido a otras situaciones que los afectan. «Producto de estar viviendo en un sector de una vertiente, cuando pasan camiones de alta carga, nuestras casas se mueven por completo, se sale parte del cerámico del piso y las paredes (…) Qué están esperando las autoridades, que haya un socavón, que haya una desgracia que termine en una tragedia», sostuvo el dirigente del lugar.

El sitio donde están las casas dañadas queda muy cerca de la intersección de los Clarines, donde hoy una verdadera piscina colinda con el supermercado Acuenta. Ese drama don Pedro jura que lo viene viendo hace años cuando llueve, por eso hoy manifiesta no querer más «soluciones parches».

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