
Junto al gobernador regional Cristóbal Juliá se reunieron representantes del mundo público, privado y académico, quienes hicieron sentir su preocupación luego que el Panel Técnico de Concesiones objetara observaciones económicas al proyecto de la Circunvalación La Serena–Coquimbo.
Por René Martínez Rojas
La queja y preocupación es transversal tras la resolución del Panel Técnico de Concesiones de bajarle el pulgar al proyecto de la Circunvalación La Serena–Coquimbo.
Y aunque no se ha rechazado, pues se objetó solamente por observaciones económicas, el panorama no es alentador, como aseguró ayer el gobernador regional Cristóbal Juliá, secundado por representantes del mundo público, privado y académico.
«Es preocupante que tanto el Ministerio de Obras Públicas como la empresa concesionaria no se hayan hecho cargo de las observaciones…», dijo. Y emplazó a la ministra del MOP Jessica López «a que dé explicaciones» y de esta manera saber «cuáles son los pasos a seguir y qué es lo que va a ocurrir con este megaproyecto».
El diseño contemplaba 39,74 kilómetros de nueva autopista por el sector oriente, un túnel de 1,8 kilómetros y en concreto, el Panel determinó que la propuesta no cumplía con la normativa vigente, al detectar discrepancias económicas insubsanables.
Se cuestionó, además, que los costos de conservación y mantenimiento no provinieran de un proceso competitivo y que los valores presentados carecieran de respaldo en referencias de mercado.
Rechazo a
una urgencia
Tal como en otras ocasiones, un punto de prensa en el Salón O’Higgins del Gobierno Regional para dejar en claro que la preocupación es de todos y ahora lo importante «es poner los pies al piso y ver de qué forma responder cuanto antes estas observaciones para que podamos sacar este proyecto en tiempo y plazo», manifestó Giovanni Innocenti Guzmán, presidente CChC La Serena.
Pese a la incertidumbre volvió a reiterar que el Panel Técnico no ha rechazado la circunvalación ni ha cuestionado su necesidad o el interés público del proyecto, «por el contrario, reconoce que es más eficiente ejecutarla con el concesionario actual que terminar el contrato y volver a licitar».
En ese sentido insistió que comenzar de cero significaría más de tres años adicionales de espera y más de USD 329 millones en inversión pública (equivalentes a más de 7 millones de UF) y que lo que se han planteado «son observaciones financieras y contractuales, costos de conservación, mantención, respaldos técnicos de montos proyectados, reglas de licitación…».
Desde el sector educativo las universidades Católica del Norte y de La Serena se cuadraron y exigieron respuestas.
«Como universidad solidarizamos con el sentido de la región, que también es un sentir propio, ya que efectivamente las grandes obras son obras que se trabajan, que se proyectan, que se analizan y que se llevan a cabo más allá de los horizontes breves de gobiernos que van pasando, pero que al fin y al cabo piensan en el bienestar de la sociedad», manifestó el vicerrector de la UCN Óscar Sepúlveda.
Concuerda que a veces puede haber deficiencias que son subsanables, «pero también los costos económicos no son necesariamente lo más importante, aun cuando hay que tenerlo muy presente, debido a que las obras de este nivel tienen una repercusión de índole cultural, social y académico. Apoyamos esta obra y esperamos que el nuevo gobierno pueda tener una sensibilidad respecto de estos temas».
Mientras que la rectora de la USerena, Luperfina Rojas, añadió que «es un rechazo a una urgencia, a una necesidad de nuestra región. Esto no es una disputa política, es una exigencia legítima del desarrollo de la Región de Coquimbo, que lo respalda la investigación y los datos. El área metropolitana La Serena y Coquimbo no puede crecer si no tiene una infraestructura adecuada para desarrollar las distintas actividades productivas. Creo que el nuevo gobierno debe tomar este proyecto como una prioridad, pero con plazo y con los recursos que son necesarios para llevar a cabo. La Universidad de La Serena respalda esta iniciativa con el conocimiento que tenemos del territorio. Sin estructura vial la región no puede crecer».






























