
Tras la coloración ocre detectada en el río Elqui a la altura de Juntas del Toro, un equipo de la Dirección General de Aguas (DGA) realizó un muestreo y una inspección visual en el sector cordillerano. El seremi (s) de Obras Públicas, Herman Osses, indicó que los parámetros medidos «a priori» no difieren de los registros habituales del monitoreo rutinario, aunque las muestras fueron enviadas a laboratorio y sus resultados se conocerán en los próximos días.
Por Joaquín López Barraza
La situación que llamó la atención de vecinos y regantes desde mediados de febrero —cuando el cauce comenzó a verse con una pigmentación similar al ocre en el sector de Juntas del Toro— sumó este fin de semana un paso clave: el muestreo oficial en terreno anunciado previamente por el Ministerio de Obras Públicas, en respuesta al episodio que se instaló con fuerza en redes sociales y en las comunidades del valle.
De acuerdo con la información entregada por el seremi (s) Herman Osses, el equipo de la DGA efectuó un muestreo de las aguas en el área cordillerana del río Elqui y realizó además una inspección visual del sector. «Lo que nos señalan los profesionales de DGA MOP, es que a priori, los valores que se midieron en terreno de las aguas, no difieren de los que normalmente entrega el muestreo que la DGA desarrolla de manera rutinaria en el sector, lo que permite estar alertas ante cualquier contingencia. Independiente de ello, las muestras serán enviadas al laboratorio para que en los próximos días tengamos los resultados respectivos», señaló la autoridad.
El anuncio se produce luego de que la Junta de Vigilancia del Río Elqui (JVRE) atribuyera el fenómeno a un aumento estacional de caudales y material en suspensión proveniente de la alta cuenca, planteando que se trataría de una condición natural recurrente asociada al deshielo y al arrastre de sedimentos finos propios de la geología del sector. En sus comunicados, la organización sostuvo que sus parámetros de control aguas abajo se mantenían dentro de rangos normales para riego, aunque recomendó precaución en cultivos sensibles y reforzar medidas de manejo en los sistemas de riego mientras se mantuviera el episodio.
En esa línea, el reporte de la JVRE difundido la semana pasada aludía a controles en la estación El Tambo, donde —según la entidad— las variaciones observadas entre el 11 y el 20 de febrero eran menores y esperables para la época estival, sin activación de alertas. Ese diagnóstico fue el que motivó, desde el MOP, el compromiso de «reforzar el análisis» con muestreos en terreno, con el objetivo de contar con información independiente del monitoreo de la Junta, despejar dudas y mantener vigilancia ante cualquier eventualidad.
El nuevo elemento, por ahora, es que la medición preliminar en terreno realizada por la DGA no habría mostrado diferencias relevantes respecto del comportamiento que el servicio registra habitualmente en el sector, aunque la autoridad remarcó que la confirmación definitiva dependerá del análisis de laboratorio. En otras palabras: el muestreo ya se hizo y la primera lectura no encendió alarmas, pero el resultado «duro» —el que permite cerrar hipótesis con mayor respaldo— se conocerá cuando estén listos los informes del laboratorio.
En paralelo, el tema venía siendo seguido con atención por organizaciones socioambientales, que habían llamado a no sacar conclusiones apresuradas y a esperar estudios oficiales. La vocería de Elqui Sin Mineras, por ejemplo, había planteado que era necesario investigar con evidencia y despejar el origen del cambio de color, recogiendo hipótesis que circulan en el territorio —tanto naturales como asociadas a posibles arrastres de material desde faenas o relaves antiguos—, sin atribuir conclusiones antes de contar con análisis formales.
Con el muestreo ya realizado, la atención ahora se traslada a los próximos días, cuando la DGA y el MOP informen los resultados de laboratorio. Para los regantes y comunidades del valle, el punto no es menor: el río Elqui sostiene el riego, la actividad agrícola y el consumo humano, por lo que cualquier episodio fuera de lo normal tiende a generar inquietud inmediata. Por lo mismo, la lectura preliminar «sin diferencias» apunta a llevar tranquilidad, aunque el propio MOP insiste en mantener vigilancia y actuar con datos confirmados.































