En el marco de la presentación de la reedición póstuma del libro El Reencuentro de los Demócratas, la exministra analizó el legado de su padre, Patricio Aylwin, y lanzó una dura advertencia sobre la crisis en el país. Calificó como un «error» el alineamiento de la falange con el PC y criticó la «confusión» del actual gobierno frente a sus promesas de campaña.
Por René Martínez Rojas
La capital regional fue el escenario para la presentación de la segunda edición del libro El Reencuentro de los Demócratas, obra escrita originalmente en 1998 por el expresidente Patricio Aylwin y que hoy, a diez años de su muerte, suma cinco capítulos inéditos.
Su hija y exministra Mariana Aylwin fue la encargada de analizar no solo el contenido del texto, sino también de proyectar las lecciones de esa época a la actual realidad política.
El relato -cuenta- no es una crónica sobre la dictadura militar, sino una bitácora sobre cómo se tejieron las confianzas entre mundos antagónicos, «como el socialismo y la Democracia Cristiana» para dar paso a la Concertación.
«Mi padre era peleador y firme en sus ideas, pero tenía una vocación por lograr acuerdos. Su propia tesis de abogado a los 23 años se llamó ‘El juicio arbitral’, una alternativa al conflicto donde se busca lo justo sobre quién tiene la razón», recordó junto a Diario La Región, subrayando que esa búsqueda de estabilidad y justicia social es la que hoy parece extraviada en la política nacional.
El «Vagón de Cola»
Qué duda cabe que uno de los puntos más agudos es el presente de la Democracia Cristiana. Para Aylwin, que renunció al partido hace un tiempo, la DC ha sufrido una erosión de liderazgos comparables a figuras como Renán Fuentealba, Jaime Castillo, Gabriel Valdés y antes Frei Montalva.
«El tipo de liderazgo que ellos ejercieron hoy no existe y te hablo a nivel general. No quiere decir que haya un fracaso y que esos mismos liderazgos no fueron capaces de evitar una dictadura, pero pienso que uno de los problemas que existe hoy dentro de la Democracia Cristiana y también en el país, es la falta de liderazgos con vocación de construir más allá de la emergencia o de la coyuntura, pero también entendiendo que hay que juntar los principios que uno tiene con la realidad», señaló.
¿Por quién habría votado Patricio Aylwin en las recientes elecciones?
No sé. Creo que habría sido muy difícil. No me atrevo a decir qué hubiera hecho. En todo caso, muchos de nosotros –la familia- nos abstuvimos…
¿Por qué la DC llegó a lo que es hoy?
Pienso que fue cediendo en su capacidad de ejercer poder, porque aun cuando los partidos sean chicos, pueden con identidad, luchar por lo que piensan. Veo como hoy el PDG se allana a buscar un acuerdo y se convierte en un interlocutor válido y poderoso. Creo que la DC renunció a eso y renunció ahora y renunció antes y se fue acoplando a una mayoría en la cual era minoría…
¿Fue un error haberse alineado con el Frente Amplio y el PC?
De todas maneras y, en definitiva, la DC no ejerció el rol como para tener una identidad dentro de esa coalición. Fue más bien el vagón de cola. Y es triste. Creo que hay muchos democratacristianos que se sintieron decepcionados y que tuvieron que dar un paso al costado.
¿Y qué opinión tiene de Demócratas?
Es que ese es el problema, que hay muchos grupos diversos que no convergen, que están aglutinados en liderazgos que no son tan potentes y por eso existe un problema de atomización de la política y ahí también juega un rol la ley electoral, que en definitiva favorece esta dispersión en vez de impulsar grandes aglomeraciones.
¿Se hace ingobernable con esta dispersión?
Claro. Cuando en un parlamento hay muchos independientes que no le responden a nadie y muchos partidos políticos que son pequeñas pymes, los gobiernos terminan negociando con uno y con otro un pirquineo para construir mayoría y eso no es bueno para el país, ya que los países se construyen con acuerdos sobre temas fundamentales.
¿Cómo ha visto al gobierno de José Antonio Kast?
Muy confundido. Creo que el mejor momento fue antes de asumir. Dio muestras de una intensión de unidad de país, pero su campaña fue muy confrontacional, con promesas que hoy debe salir a decir que era una metáfora, por ejemplo, cuando habló de expulsar a 300 mil inmigrantes. No se hacen las cosas así. Hay buenos ministros, pero también hay otros que han flaqueado porque no han tenido ninguna formación.
¿Se aprobará en el Senado la megarreforma?
Es bien audaz y creo que el gobierno contará con los votos para aprobarla, pero tiene que allanarse a negociar si quiere que tenga el destino que pretende, debido a que es una reforma que sus frutos no se verán hoy, sino que en varios años más. Entonces si el Ejecutivo no está disponible para hacer cambios a la propuesta, puede ser pan para hoy su aprobación y hambre para mañana.
































