El reconocido profesional advirtió que los desastres son el resultado de una planificación urbana deficiente y puso el foco en el silencio sísmico de Atacama y la zona central entre Los Vilos y Pichilemu.

Por René Martínez Rojas

En el marco de una charla magistral sobre «comunicación científica y situada» en la Universidad de La Serena, en el marco del primer congreso nacional de comunicación regional, el académico del Instituto de Geografía de la Universidad Católica, Marcelo Lagos, analizó la gestión del riesgo en Chile.

Esto, pues para el experto, la recurrencia de tragedias no responde a la fatalidad de la naturaleza, sino a un modelo de desarrollo que ignora el «currículum de los territorios».

En entrevista con Diario La Región, manifestó que «no hay que caer en la naturalización de la noticia, donde la noticia es solo el tsunami o el socavón. Y de alguna forma se borra con el codo cómo se construyen esos escenarios de peligrosidad que se conectan generalmente con decisiones humanas y una mirada miope de cómo habitar territorios dignos y seguros».

El geógrafo ejemplificó este punto con casos locales: «¿Por qué se inundó la Teletón en Coquimbo o por qué apareció el socavón en las dunas de Concón? Porque no son fenómenos aislados, sino procesos que se construyen en el espacio-tiempo con decisiones humanas, con un modelo de desarrollo que es un constructor de riesgo de desastre».

En ese punto, advirtió que «la gente entiende. Los que no entienden son quienes toman decisiones. Hay personas que toman decisiones de cómo se habita y dónde se habita. Y si quienes toman decisiones no entienden las características de un sistema y sus procesos, al final de cuenta se está construyendo riesgo con esas determinaciones y ese riesgo evidentemente puede terminar en un desastre».

La paradoja de la tecnología

Uno de los puntos más críticos de su intervención fue el uso de la tecnología en el país. Según Lagos, Chile prioriza la inversión en ‘parches’ tecnológicos antes que en soluciones estructurales de fondo.

«En nuestro país es más importante invertir en sirenas que alertan que viene un tsunami, que invertir en un Plan Regulador que realmente se preocupe de ordenar el territorio. Es mucho más económico evitar la exposición en zonas de inundación que mantener permanentemente sirenas altamente tecnológicas que solo apuntan a un síntoma del problema», sentenció.

En cuanto a la capacidad tecnológica, apuntó que «Chile es una sociedad que generalmente invierte en tecnología» y se usa siempre cuando está disponible y se puede, «pero de alguna forma se pone en segundo término ir al problema de fondo, al problema estructural que implica mirar de frente temas vinculados con la pobreza, la desigualdad, el descuido de los ecosistemas frágiles, la planificación urbana deficiente y las gobernanzas débiles. Evidentemente todo ese cóctel construye territorios en riesgo».

En esa línea, sostuvo que «los desastres van a comenzar a disminuir porque te alejas del río, te alejas de la costa, te alejas del incendio. El hecho de que ocurran permanentemente y sigan aumentando, revela esa desconexión con la naturaleza y revelan esa especial creencia de que somos excepcionalmente una especie particular y especial….

Zonas altamente cargadas

Sobre los escenarios sísmicos más preocupantes, llamó a no bajar la guardia en las zonas que presentan mayor acumulación de energía.

Respecto a la región de Coquimbo, aclaró que el último gran evento tuvo su epicentro al sur de Punta Lengua de Vaca (sur de Tongoy), por lo que el segmento hacia el norte sigue siendo de cuidado.

«El litoral de Atacama no ha tenido un gran terremoto y tsunami desde 1922. También el sur de Iquique y Taltal son zonas altamente cargadas, que hay que mirar con mucha atención y particularmente la zona central del país», explicó.

Sin embargo, su advertencia más urgente se centró en la zona central: «Entre Los Vilos y Pichilemu están las condiciones para que ocurra un evento de gran magnitud. Nadie puede bajar la guardia en esa zona, donde habita la mayoría de la población de este país».

Además, se refirió a la precariedad de los recursos para la ciencia, lamentando que se tienda a atacar el avance científico.

«Lo que hemos visto en gobiernos de ultraderecha hoy en el mundo es que generalmente atacan a la ciencia y eso va en desmedro del avance, del desarrollo humano, y todo lo que la ciencia contribuye ciertamente en términos de justicia y el buen vivir. ¿Se podrá dar acá? No sé específicamente cuál será la estrategia del gobierno de curso, y espero que esté consciente de la importancia y los aportes sustantivos que hace la ciencia, que siempre ha tenido recursos mínimos en comparación con otras sociedades del mundo más avanzadas…».