El arribo de un equipo multipropósito de última generación marca un hito en la operatividad de la zona. Con la tripulación formada en Europa, la institución busca fortalecer no solo la vigilancia preventiva, sino también los rescates críticos en la alta cordillera y el traslado aeromédico en sectores aislados.
Por: René Martínez Rojas
Sí, la seguridad en la región ha dado un salto tecnológico significativo. Qué duda cabe. Porque tras un extenso proceso de planificación y adquisición, la Sección Aérea de Carabineros ha integrado a su flota un nuevo helicóptero multipropósito, que promete redefinir el apoyo que la institución brinda a la comunidad desde el aire.
A la cabeza de esta unidad se encuentra el Capitán Ronald Nies, quien este 2026 asumió la jefatura de la sección. Con nueve años de experiencia como piloto policial, define este momento como un punto de inflexión.
«Para nuestra sección y, por sobre todo para la región, significa un hito muy importante que contempla el avance y la evolución de la aeronáutica policial. Esta aeronave nos permite continuar solventando y apoyando la labor preventiva y de emergencia con estándares de última generación», cuenta a Diario La Región desde el hangar donde aguarda para surcar los cielos.
Formación con
sello alemán
Claro que la llegada de la nueva máquina -un Ferrari si lo llevamos al ámbito automovilístico- exigió que su tripulación estuviera a la altura del desafío. Porque antes de tocar suelo chileno, los pilotos y mecánicos de la unidad debieron trasladarse a la ciudad de Donauwörth, en Alemania, para realizar cursos intensivos en la fábrica de Airbus, que duraron cerca de 45 días.
Y como cuenta el capitán, el proceso no fue sencillo, pues la capacitación en Europa fue «exhaustiva y muy rigurosa». Esto, porque contempló una etapa «de adquisición de conocimientos teóricos con su respectivo examen final y posteriormente se pasa a la etapa práctica donde se realiza una cantidad muy significativa de ejercicios y operaciones simuladas de diferentes tipos de emergencias».
Actualmente, la sección está conformada por un equipo de tres pilotos, dos mecánicos y un operador de camión de combustible, quienes son los encargados de mantener la aeronave operativa las 24 horas del día.
Del patrullaje al
rescate extremo
Lo que distingue a este helicóptero es su condición de «multipropósito», pues no está limitado únicamente a la vigilancia aérea sobre las ciudades, como La Serena y Coquimbo, por ejemplo, ya que su diseño le permite ejecutar misiones de alta complejidad.
«Tenemos la posibilidad de llevar a cabo diferentes tipos de misiones que comprenden los patrullajes preventivos, pero también el traslado de personas en la eventualidad de que surja una necesidad imperiosa de realizar traslados de sectores remotos y rescates en zonas geográficamente complejas», detalla.
Claro que uno de los mayores desafíos para la unidad es la operación en la cordillera. En este entorno, los márgenes de error desaparecen. Factores como la altitud, la temperatura, el viento y la turbulencia inciden directamente en la eficiencia de la máquina, «ya que exige que la tripulación tome una muy buena decisión antes de tener que llevar a cabo cualquier tipo de operación».
Por eso, no duda en señalar que la operación en las montañas es siempre de mayor cuidado «y exige que la tripulación opere siempre dentro de los parámetros de seguridad establecidos», añade.
El factor humano y la mística del rescate
Más allá de las turbinas, el éxito de cada operación reside justamente en la confianza del equipo. Y como lo explica, «llevamos juntos cinco años y la tripulación tiene que conocerse y saber cuáles son las reacciones naturales de cada uno ante determinados escenarios», confiesa.
Esa mística de trabajo se forjó en situaciones límite. En lo particular, recuerda con las misiones de rescate durante los grandes anegamientos en las regiones del Maule y Ñuble, donde debieron evacuar a personas desde las techumbres de sus viviendas «y de sectores donde no tenían ninguna posibilidad de moverse o de desplazarse hacia otro lugar, producto del anegamiento».
Hoy, con esa experiencia y tecnología nivel Dios, la Sección Aérea de la Región de Coquimbo se declara lista.































