La decisión del alcalde Ali Manouchehri de cancelar la tradicional Fiesta de La Pampilla 2026 sigue generando repercusiones. Mientras algunos concejales creen que aún había margen para realizar una celebración más sencilla, la mayoría defendió destinar los recursos a la reconstrucción tras el devastador sistema frontal que golpeó a Coquimbo.
Por Javiera Escudero Troncoso.
El concejal Mario Burlé fue una de las voces más críticas, aunque aclaró que no cuestiona la autoridad del alcalde. Su molestia apunta a que el Concejo Municipal nunca fue convocado para debatir una decisión de esta magnitud. «Me enteré por la prensa y las redes sociales», lamentó, asegurando que incluso había solicitado una reunión para analizar alternativas. Según explicó, era perfectamente posible realizar una Pampilla austera, utilizando solo el escenario de La Pérgola con artistas locales, lo que igualmente habría permitido mover la economía de cientos de emprendedores, comerciantes y pequeños productores que cada año dependen de la fiesta.
El concejal Jairo Muñoz señaló que, a su juicio, «el primer destino de los recursos debe ser lograr la conectividad de todas las calles y caminos, y luego entregar soluciones a las familias cuyas viviendas se llueven».
Sin embargo, fue enfático en asegurar que la cancelación de la fiesta dieciochera respondió a motivos políticos. «El fundamento es excesivamente politizado, ya que la municipalidad cuenta con recursos propios. Además, el Gobierno Regional ha dispuesto fondos para enfrentar la emergencia y el Gobierno, tras la declaración de estado de catástrofe, habilitó un paquete de ayudas inmediatas enfocado en la entrega de bonos directos para la recuperación de hogares. Si bien la Ficha FIBE no es de competencia municipal, ha permitido que las familias postulen a estos beneficios. También se han dispuesto apoyos para las pymes, a través de CORFO y SERCOTEC; medidas de alivio laboral, como el seguro de cesantía reforzado y el subsidio al empleo; además de la entrega de 158 toneladas de alimentos para su distribución»
«La decisión puede ser correcta, pero sostener que la Pampilla se suspende porque el Gobierno no ha entregado apoyo me parece un fundamento demasiado politizado», afirmó.
En la otra vereda se ubicó el concejal Freddy Bonilla, quien respaldó la determinación del municipio y sostuvo que, aunque el impacto económico será importante para quienes esperaban trabajar durante septiembre, la prioridad hoy son las familias damnificadas. Recordó que el municipio ya aprobó cerca de 1.500 millones para ayudas directas, maquinaria, alimentos e insumos básicos. Eso sí, también criticó la lentitud del Gobierno para entregar recursos extraordinarios, señalando que «la ayuda se necesita ahora y no el próximo año».
«Va a salir dinero fresco desde las arcas municipales y que no van a tener regreso, es decir, los recursos que estaban dispuestos para la Pampilla eran recursos que regresan a las arcas». Esto gracias a las ganancias con respecto al evento,
Un respaldo similar expresó las concejalas Sonia Elgueda y Cynthia Silva, quienes coincidieron en que no corresponde celebrar mientras cientos de familias siguen enfrentando las consecuencias del temporal. Elgueda afirmó que «anteponer la vida, la salud y la seguridad a cualquier celebración es un acto de coherencia absoluta», mientras que Silva fue más dura al cuestionar al Gobierno por impulsar campañas de donaciones privadas para la reconstrucción. «La solidaridad no reemplaza la responsabilidad del Estado», enfatizó.
Por su parte, los concejales Felipe Carrazana, Ignacio Plaza apoyaron suspender la fiesta, aunque con distintos matices. Carrazana llamó a concentrarse en la reconstrucción y en un plan especial para apoyar a feriantes y emprendedores afectados por la cancelación. Plaza sostuvo que hoy corresponde poner el bienestar de los vecinos por sobre cualquier celebración.































