Por Joaquín López Barraza

Conseguir financiamiento dejó de ser el principal desafío del boom del cobre argentino. Ahora la preocupación apunta a otro cuello de botella: encontrar las miles de personas que harán funcionar las futuras minas.
Ese es el diagnóstico que surge desde la provincia de San Juan, donde un informe elaborado por el ex presidente de la Cámara Minera, Ricardo Martínez, proyecta que el empleo minero directo crecerá desde los actuales 4.800 trabajadores hasta superar los 50.000 durante la próxima década.
En la práctica, la provincia espera multiplicar por más de diez su dotación minera para responder al desarrollo simultáneo de grandes proyectos cupríferos, lo que obligará a formar operadores de mina, mecánicos de equipos pesados, ingenieros, especialistas en logística y perfiles tecnológicos. El mayor peak de demanda se concentraría entre 2028 y 2035.
Para Chile, y particularmente para la Región de Coquimbo, ese escenario abre una oportunidad estratégica.
La gerenta general del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh), Constanza Espinosa, sostiene que el principal aporte que el país puede hacer al desarrollo minero argentino no pasa únicamente por la infraestructura, los puertos o los servicios. La principal fortaleza está en un activo que tomó décadas construir.
«Los proyectos se financian con inversión, pero se concretan con personas. Si ambos países avanzan simultáneamente en sus carteras de proyectos, el mayor desafío será disponer del talento suficiente para diseñarlos, construirlos y operarlos. La escasez de personas especializadas ya es una realidad en la minería y esa brecha podría profundizarse».
El informe sanjuanino advierte que el tiempo para formar ese capital humano es ahora. La provincia reconoce que los técnicos y profesionales que trabajarán en las minas hacia 2030 deberían comenzar su preparación de inmediato para evitar un déficit cuando entren en operación los grandes proyectos de cobre.
En ese contexto, Espinosa afirma que Chile cuenta con una ventaja construida durante más de un siglo de tradición minera.
«El desarrollo de personas capaces de realizar la minería del futuro será tan estratégico como el cobre. La demanda que proyecta San Juan representa una gran oportunidad para que los profesionales, técnicos y empresas chilenas aporten la experiencia que el país ha construido durante décadas».
A su juicio, la Región de Coquimbo ocupa una posición especialmente favorable.
«Desde la Región de Coquimbo existe una ventaja comparativa evidente por nuestra cercanía geográfica, nuestra tradición minera y la capacidad instalada de nuestros proveedores y centros de formación. Hoy la integración minera entre Chile y Argentina no es una aspiración, es una necesidad para responder al crecimiento que experimentará la industria».

Una oportunidad para profesionales chilenos

Durante décadas, Chile ha sido reconocido por su producción de cobre. Sin embargo, para la gerenta general del IIMCh, el escenario que comienza a configurarse al otro lado de la cordillera permite proyectar un aporte distinto: exportar experiencia.