Los menores son visitados todos los días por un equipo multidisciplinario, quienes velan por el bienestar de los pequeños y sus familias.
Desde hace un mes, el Hospital de Coquimbo lleva los cuidados médicos especializados directamente a los hogares de sus pacientes más pequeños a través del programa de Hospitalización Domiciliaria.
Esta modalidad permite que los niños continúen sus tratamientos en casa con los mismos estándares de calidad y seguridad del recinto asistencial, beneficiando a la fecha a 18 menores.
Una de ellas es Ámbar. Con apenas 2 años de vida, ya ha enfrentado tres hospitalizaciones. Patricia Gómez, su madre, cuenta que la familia decidió dejar Calama para buscar una mejor calidad de vida para la pequeña, quien, producto de haber nacido con tan solo 28 semanas de gestación, quedó con secuelas de salud que la mantienen conectada a oxígeno y a una gastrostomía.
“Me han enseñado a hacer terapia de kinesiología en caso de emergencia, a preparar su alimentación y a monitorear sus signos vitales. Además, al estar en casa puedo atender a mi hija mayor y cuidar también mi salud mental. Definitivamente, estar en el hogar no es lo mismo que estar en el hospital”, relata Patricia.
Ámbar recibe la visita diaria de un equipo de salud que monitorea su evolución y refuerza las capacidades de cuidado de su madre. “Eso evita que me frustre y quiera ir de inmediato a la urgencia. Ahora me siento capaz de cuidarla, me siento más tranquila”, señala.
Un equipo multidisciplinario para el bienestar familiar
Guina Olivares, enfermera clínica de Hospitalización Domiciliaria, explica que detrás de cada atención pediátrica hay un equipo multidisciplinario compuesto por médico pediatra, enfermeras, kinesiólogo y TENS quienes velan por el bienestar de los niños y entregan las herramientas necesarias a las familias. Asimismo, destaca que uno de los principales beneficios de esta modalidad es acelerar la recuperación y reducir el estrés emocional de sus familias.
“Actualmente tenemos cinco cupos pediátricos y realizamos visitas diarias para mantener un seguimiento continuo. En cada una sentimos el cariño de los padres; ellos están muy agradecidos y dispuestos a recibir estos cuidados en sus casas”, señala la profesional.
Por su parte, la doctora Marcela Astorga, jefa del Servicio de Pediatría y miembro del equipo domiciliario, explica que el bienestar de los padres o tutores es clave en la recuperación de los menores.
“Muchos papás permanecen en el hospital durmiendo mal. Por eso, cuando el niño está más estable, es derivado a esta modalidad de atención. Así evitamos que se exponga a infecciones intrahospitalarias y permitimos que sus padres lo cuiden estando más descansados”.
Optimización de recursos y liberación de camas
Uno de los principales objetivos de la estrategia domiciliaria es descongestionar el uso de camas intrahospitalarias, dejándolas disponibles para usuarios con patologías más complejas. Actualmente, la Unidad de Hospitalización Domiciliaria del Hospital de Coquimbo cuenta con un total de 81 cupos: 60 para adultos, 16 para el área de salud mental y 5 para pediatría.
En meses críticos, como la temporada de invierno, esta modalidad de atención se convierte en un aliado fundamental para la red asistencial. “Estamos colaborando directamente con la eficiencia hospitalaria. Solo en el mes de junio, 192 pacientes pudieron ser atendidos en sus hogares y, de ellos, solo tres requirieron reingreso”, destaca Catalina González Rojas, enfermera jefa de Hospitalización Domiciliaria.
Junto con ello, la profesional comenta que, dada la complejidad de los usuarios, la unidad está compuesta por médicos generales, psiquiatra, enfermeras, TENS, psicóloga, trabajadora social, fonoaudiólogo, kinesiólogos y terapeuta ocupacional. Este equipo realiza visitas diarias para llevar a cabo desde controles médicos hasta procedimientos avanzados, como curaciones con amnios.
Esto ha permitido que la estrategia tenga un importante impacto social: más del 80% de los usuarios atendidos pertenece a sectores vulnerables. “Ellos están profundamente agradecidos de que el hospital se traslade a sus casas”, concluye la enfermera jefa. Ese reconocimiento también ha quedado plasmado en los registros de la OIRS, donde, a la fecha, el equipo ya acumula diez felicitaciones por la atención entregada.




































